El de los okupas es el único local al que el 092 no sanciona por fiestas ilegales

Una de las conclusiones que pudieron extraer los presentes en la reunión que se celebró en la tarde del martes en la Ciudad Vieja para decidir el futuro de la Comandancia de Obras es la impunidad existente.

El de los okupas es el único local al que el 092 no sanciona por fiestas ilegales
Okupas y simpatizantes, en la protesta que organizaron frente al centro cívico de la Ciudad Vieja el martes durante una reunión para acordar el proceso para un plan de usos de la Comandancia | patricia g. fraga
Okupas y simpatizantes, en la protesta que organizaron frente al centro cívico de la Ciudad Vieja el martes durante una reunión para acordar el proceso para un plan de usos de la Comandancia | patricia g. fraga

Una de las conclusiones que pudieron extraer los presentes en la reunión que se celebró en la tarde del martes en la Ciudad Vieja para decidir el futuro de la Comandancia de Obras es la impunidad existente. O, como prefirió señalar uno de los okupas en el acto del martes, la “alegalidade”. Fueron los vecinos los que protestaron y señalaron que las fiestas y conciertos que organizan muchos fines de semana provocan molestias. Una de las labores de la Policía Local consiste en velar por la convivencia y los hosteleros saben que si son descubiertos ofreciendo una actuación sin permiso de sala de fiestas, serán sancionados. Lo mismo ocurre si no respetan el aforo o si mantienen abierto el local. Pero, supuestamente, en el caso de Centro Social Okupado (CSO) A Insumisa, nunca un Policía Local ha emitido una denuncia, identificado al responsable y ordenado su desalojo. Si no es un territorio sin ley, es un espacio sin ordenanzas.

Una jubilada protestó en esa reunión porque “los conciertos duran hasta las dos y a veces hasta las cinco de la madrugada. Llamas y si viene la Policía Local, no les abren”. Los okupas que acudieron a la cita del martes definen A Insumisa como una “zona temporalmente liberada sen limites legais”. Eso significa que pueden organizar actos que en otros lugares no serían posibles por los límites legales a la libertad de expresión o, simplemente, por la presión pública. Un ejemplo de ello se dio recientemente, cuando la antigua Comandancia de Obras acogió la charla sobre medicina de Josep Pámies, el agricultor que se ha hecho famoso por su defensa de los tratamientos a base de plantas medicinales.

La presión de los grupos que consideran poco científicos sus métodos (considera que algunas plantas son más efectivas contra el cáncer que la quimioterapia) obligó a la organización a cambiar la ubicación primero de un hotel a otro y luego hasta A Insumisa, donde finalmente se celebró, según afirman fuentes cercanas al movimiento okupa.
Pero esta libertad cultural se aplica también para las ordenanzas. En su página web señalan que tienen como regla no celebrar más de un concierto a la semana, excepto en el caso de que se trate de un evento solidario. También recuerdan que no persiguen un ánimo de lucro. Es cierto que mantienen una barra de bebidas en el interior de la nave, pero el importe se destina para sufragar los gastos del CSO. No la luz, porque están enganchados ilegalmente, pero sí los otros gastos derivados del mantenimientos del centro social, que ofrece de manera gratuita actividades para el público, como huertas urbanas, boxeo, breakdance o teatro.
A Insumisa abrió sus puertas en noviembre de 2016, lo que implica una larga lista de conciertos El último se celebró el domingo por la noche: tocaron La Casa Fantom (noise experimental), Feral Booty (folk postapocalíptico) y Oh!Mega (rock coruñés). La hora prevista para su finalización era la una de la madrugada.