sábado 24.08.2019

Las multas contra la doble fila se dispararon casi un 30% el año pasado

La Policía Local sancionó más casi todas las formas de aparcamiento irregular ante las quejas vecinales

Varios coches estacionados en doble fila, una visión muy común en la ciudad,| patricia g. fraga
Varios coches estacionados en doble fila, una visión muy común en la ciudad,| patricia g. fraga

Que el espacio para aparcar en A Coruña es limitado es algo que sabe cualquiera que haya tenido que estacionar en el centro, donde las constantes obras y reformas para ganar espacio para el peatón hacen cada vez más difícil buscar una plaza. Sin embargo, muchos coruñeses se resisten a rascarse el bolsillo y abonar un parking público, y prefieren aparcar en doble fila. El resultado es que, durante el año pasado, la Policía Local impuso casi un 30% más de sanciones por este motivo, rozando las 1.200.
Hay que tener en cuenta que también se sanciona por ocupar un carril de circulación. Es decir, cuando un conductor se detiene en una calle en la que no existe estacionamiento. Las multas por este motivo también habrían crecido cerca de un 30%, aunque otras fuentes apuntan a que el incremento habría sido mayor y rozarían las 5.000. 
Las estadísticas oficiales no se han hecho públicas porque el Ayuntamiento todavía tiene que presentar la memoria de la Policía Local correspondiente al año pasado, pero ya se sabe que 2017 ha supuesto un récord histórico de multas debido al escáner de La Marina. 
Comparativamente hablando, el número de sanciones que se imponen por la doble fila es reducido, y los propios policías municipales consideran que están siendo razonables. “Lo que ocurre es que la gente que aparca así suele estar pendiente de su coche, y cuando nos ve ya sale a sacarlo de allí. Solo están unos minutos”, comenta un agente. 
Un problema endémico 
A pesar de ello, hay puntos en la ciudad donde la doble fila es endémica. Por ejemplo, la plaza de Lugo, donde suelen acumularse los vehículos que pertenecen a clientes de alguno de los muchos comercios de la zona o furgonetas de proveedores que llevan un pedido. El resultado es que el tráfico que se dirige desde la plaza de Pontevedra a la de Ourense muchas veces se ve obligado a circular por un solo carril, y se produce un cuello de botella, mientras que un conductor que sí ha aparcado correctamente ve su salida bloqueada toca el claxon. 
Cualquier calle de más de un carril es susceptible de sufrir la doble fila, pero mientras que la Policía Local centra sus esfuerzos en el congestionado centro, arterias como la ronda de Outeiro, sufren este problema durante todo el día, lo que ha obligado a aumentar la presión policial en los tramos más concurridos para evitar embotellamientos en la hora punta. En los barrios más periféricos, como el Agra do Orzán u Os Mallos, es habitual que la doble fila dure todo el día, aprovechando el escaso tráfico que circula por las calles interiores.  
En carga y descarga 
Por otro lado, también se ha incrementado el numero de denuncias por aparcamiento en zonas de carga y descarga, un problema que denuncian a menudo las asociaciones de transportistas ante el Gobierno local. En este caso, el incremento es mucho menor que la doble fila, de poco más del 5%, con respecto a los 2.596 sanciones por este motivo. Muchos de los sancionados son turismos que simplemente ocuparon irregularmente el espacio, pero también se han dado casos en los que se ha multado a los propios transportistas. 
La razón es denunciada por el propio gremio: “Hay compañeros que como saben que es difícil aparcar, en vez de traerse el coche para venir hasta A Coruña, se traen la furgoneta, así la pueden dejar en la zona de carga y descarga”. Sin embargo, tampoco ellos ha escapado al ojo vigilante de la Policía Local, y muchos se han encontrado una multa en el parabrisas cuando han vuelto.

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