Martes 11.12.2018

El médico que no entendía de horarios ni clases sociales

José Rodríguez Martínez fue un notable médico, político y publicita, más conocido entre los coruñeses como “Médico Rodríguez”. Nace este esclarecido .

El médico Rodríguez posa en el taller de Madariaga
El médico Rodríguez posa en el taller de Madariaga

José Rodríguez Martínez fue un notable médico, político y publicita, más conocido entre los coruñeses como “Médico Rodríguez”. Nace este esclarecido coruñés en el extinto Ayuntamiento de Santa María de Oza en 29 de julio de 1856 y fallece en La Coruña en 18 de marzo de 1921. Llegó a ser el médico más popular de la ciudad, ya que asistía a sus pacientes sin importarle el horario, ni si les iba a cobrar o no. Prestando sus servicios tanto al pobre como al rico, ejerció medicina general, psiquiatría y ginecología. 
Hace sus estudios de Bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de la calle de Herrerías 1 (antiguo Palacio de Camarasa, a donde llegaba desde su domicilio en Monelos. Luego cursa los estudios en la Universidad de Santiago, donde se licencia en 1880, sin ser un alumno distinguido, pero su avidez en el cuidado de los enfermos, suplió todas aquellas desventajas universitarias. 
Su pasión por la ciencia médica le hace viajar por Italia, Francia, Suiza y Alemania, en donde muestra su interés en los congresos de medicina, donde adquiere una gran experiencia médica. Parte del propio médico Rodríguez la idea de instalar un Sanatorio en el antiguo Lazareto de Santa María de Oza. En un principio no fue bien acogida, pero terminarían por darle la razón. Creará también otro sanatorio quirúrgico en la calle de San Andrés, e intenta organizar la beneficencia a domicilio y el Patronato de la Caridad. Principalmente era un médico de cabecera, pero reunía aptitudes para la cirugía.

vida familiar
José Rodríguez contrae nupcias cumplidos los 24 años con doña Josefa Salgado, de cuya unión tendría cuatro hijos, Enrique, Elvira, Augusto y Eva. La primera de las hijas se casará con Joaquín Martín Martínez, que fue secretario del Ayuntamiento coruñés y Eva lo haría con el célebre pintor Francisco Llorens.
Cuando Valencia sufre una epidemia de cólera en 1883 se desplaza a aquella ciudad y se pone desinteresadamente a disposición del municipio. Su labor se verá recompensada con diversos galardones, como la Gran Cruz de Beneficencia, cuya pensión cede al Hospital de Caridad y Valencia le nombra Hijo Adoptivo.
En cuanto a su labor política, se le puede considerar como un liberal demócrata. Durante el tiempo en que fue concejal del Ayuntamiento de Santa María de Oza organizó la Beneficencia Municipal, inició una activa campaña sobre la municipalización del gas, presidió la junta de Defensa Local contra los especuladores y actuó en defensa de abaratar las subsistencias, siendo candidato a Cortes por aquel Municipio cuando este se  anexiona al de La Coruña en 1 de Octubre de 1912. 
Como periodista, figuró como redactor jefe del diario “La Voz de Galicia” y al jubilarse interviene en la fundación de varias revistas, como Galicia Médica, y los periódicos “El Pueblo”, “El Cardenal”, “Lectura Popular” “La Unión Republicana”, “El Boliche” y otros. Publica también obras como “Valencia-Coruña” sobre el tratamiento del cólera, “De la Coruña a la cárcel” en 1893, “Los Desastres y la Regeneración de España” 1899, “Los grandes simuladores y el Médico Rodríguez”, 1908, “Manual completo de la Gripe” 1918, “Colón español hijo de Pontevedra” 1920. 
Colabora con gran acierto en la prosperidad de la Sociedad Reunión de Artesanos de La Coruña, de la cual llegó a ser presidente varios años. 

reconocimiento
El médico Rodríguez muere de carcinosis a los 64 años en su casa de la calle de Linares Rivas. 
En honor a su trabajo, fue merecedor de que el Ayuntamiento, a propuesta del teniente de alcalde Julio Suárez Ferrín, le premiase en 1922 con la calle que lleva su nombre. El pleno municipal también aprobó la colocación de un busto a la memoria de aquel insigne coruñés –esculpido por Madariaga– en el centro de los jardines de la plaza de Orense, un acuerdo que no se hace efectivo hasta 1933. Para completar el homenaje, el Ayuntamiento imprime un folleto en edición cuidada, repartido para que unos recuerden, otros lo conozcan y todos admiren al gran coruñés, a quien su pueblo honra ese día.

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