miércoles 20.11.2019

La novela picaresca “El viento de mis velas” sale al mercado con el plus de la solidaridad

Cuando el protagonista del libro peinaba todos los días la calle del Orzán también había hambre y especuladores y es por eso que el autor José Juan Picos cree que no está tan lejano de lo que ocurre en la actualidad.
El presidente Alberto Martí, el escritor Juan José Picos y el editor José Luis Saavedra pedro puig
El presidente Alberto Martí, el escritor Juan José Picos y el editor José Luis Saavedra pedro puig

Cuando el protagonista del libro peinaba todos los días la calle del Orzán también había hambre y especuladores y es por eso que el autor José Juan Picos cree que no está tan lejano de lo que ocurre en la actualidad. La Cocina Económica acogía ayer la presentación de la novela “El viento de mis velas (Peripecias de un empedernido bebedor de café en el Reino de Galicia)”, con el que cada lector destinará un euro con su ejemplar a la institución que ve como todos los días pasan unas 750 personas a comer o a pedir comida, 150 más que hace un mes y medio. Sin embargo, son cada vez más los voluntarios que se acercan al local con una caja de comestibles o con cheque en mano dispuestos a recortar un poco más los niveles de pobreza.

Un euro de cada ejemplar vendido
irá destinado a la Cocina Económica

En este sentido, el volumen invita a la solidaridad y retoma el género de la picaresca para situar al lector en la ciudad en 1768 cuando las lluvias torrenciales provocaron la pérdida de cosechas y no había pan que llevarse a la boca. Contaba el autor que ya por entonces hubo especulación. De los señores de los pazos que guardaban el trigo y lo vendían a precio de oro.

De esta forma, Picos utiliza la picaresca para moverse entre la verdadera historia y la ficción y “mostrar los vicios” cuando hoy en día el hambre “es muy grande pero de moral y la sed es de justicia”. Los coruñeses tienen a su disposición en las librerías desde ayer un libro publicado por Ediciones La Rectoral de Cines que no pierde el tono cómico en ningún momento y permite la colaboración con una entidad que cierra diariamente la puerta satisfecha. Decía su presidente, Alberto Martí, que no creía que hubiese otra entidad con la calidad que ofrece la Cocina Económica. Que recibe diariamente donativos y costea cada jornada con cerca de 1.800 euros. Martí recordaba ayer cómo un grupo de mujeres se acercaba hasta la institución con 20 tartas diferentes.

La literatura se une así a una fiesta benéfica de 135 años que nunca se acaba y en la que todos los días, sobre todo, en los últimos tiempos aparece un nuevo comensal para sentarse a la mesa.

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