martes 27/10/20

Los juzgados aprueban el 66% de los desahucios que se notifican

Durante el primer trimestre del año, el Servicio Común de Notificaciones y Embargos del partido judicial de A Coruña (que engloba no solo la ciudad, sino también Arteixo, Cambre, Carral, Oleiros y Culleredo) tramitó 56 solicitudes

Miembros de la plataforma Stop Desahucios, durante una protesta el mes pasado | javier alborés
Miembros de la plataforma Stop Desahucios, durante una protesta el mes pasado | javier alborés

Durante el primer trimestre del año, el Servicio Común de Notificaciones y Embargos del partido judicial de A Coruña (que engloba no solo la ciudad, sino también Arteixo, Cambre, Carral, Oleiros y Culleredo) tramitó 56 solicitudes de lanzamiento. De estas, 37 tuvieron un cumplimiento positivo. Es decir, que se ejecutaron. La cifra demuestra que en plena recuperación económica, la pérdida de la casa sigue siendo un fenómeno recurrente, ya sea por impago de alquiler o hipotecario.
El resto, no se llegó a ejecutar debido a alegaciones, acuerdos u otros casos. Sin embargo, la evolución de este fenómeno ha adquirido una tendencia positiva en los últimos años, por primera vez desde que comenzara la crisis económica. En el año 2008, a comienzos de la crisis, se recibieron 103 solicitudes de desahucio y se cumplieron 73. En 2012, la tendencia ya había llegado a 121 solicitudes y a 86 cumplimientos, pero ya en 2016 el fenómeno parecía haber remitido levemente, pasando a 107 solicitudes y 70 cumplimientos. Pero solo este año ha empezado a notarse un descenso significativo.
Pero no se trata tan solo de la cantidad. También ha cambiado la proporción entre desahucios por impagos de hipotecas y por alquiler. Si al principio de la crisis los primeros suponían la mayor parte de los lanzamientos, los casos de impagos de alquileres conforman ahora la mayoría de este tipo de procedimientos del Servicio de Notificación.
De hipoteca a alquiler
Expertos consultados apuntan a que durante la bonanza económica, aquellos que podían acceder a una vivienda decidieron comprarla. Era la época de los créditos fáciles y de las revalorizaciones de los pisos al alza, cuando vivir de alquiler parecía una forma de tirar el dinero y la compra, una inversión segura. Cuando comenzó la crisis económica, aquellos afectados que no pudieron pagar la hipoteca tuvieron que hacer frente al desahucio o bien llegaron a un acuerdo con el banco para abandonar su casa. Toda esta gente pasó a vivir de alquiler: hubo una variación en la distribución del régimen de posesión de la vivienda.
Pero si todos los propietarios afectados pasaron a ser arrendatarios, su situación económica no mejoró en los años siguientes, por lo menos, no lo suficiente como para hacer frente al pago del alquiler. Eso significa que la gente que desahucian actualmente puede ser la misma que perdió ya la vivienda que tenía en propiedad durante lo peor de la crisis económica y que siguen instalados en la precariedad. l

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