lunes 28/9/20

J. Manuel del Río | “A finales de los 90, A Coruña vivió un éxtasis”

José Manuel del Río regresó ayer a su ciudad con un libro debajo del brazo que presentó en Fnac. “La marea roja” (Ediciones Carena) llega en plena “marea” del narcotráfico tras el fenómeno “Fariña”.

El autor presentó la novela en Fnac | pedro puig
El autor presentó la novela en Fnac | pedro puig

José Manuel del Río regresó ayer a su ciudad con un libro debajo del brazo que presentó en Fnac. “La marea roja” (Ediciones Carena) llega en plena “marea” del narcotráfico tras el fenómeno “Fariña”.
Sin embargo, el autor ya lo había cocinado antes. Se editó cuando la publicación de Carretero aún no la habían secuestrado ni lanzado en serie.

En su ensalada, está la droga, los narcos, en concreto, Daniel Piñeiro, un personaje inventado, pero no la policía a diferencia de otros títulos como los de Carlos Reigosa o Manuel Rivas donde la trama es una persecución de agente a maleante. Aquí, coloca a un detective privado y a una ciudad que vive a finales de los 90 “un éxtasis continuo con el Deportivo, se viaja mucho y en la narcocultura se dan tres drogas a la vez: la heroína de la que los jóvenes quieren escapar porque se asocia a yonquis y perdedores, la coca que es la del gran público y las pastis, de las que hay un consumo masivo”.
Su relato reflexiona sobre este “éxito brutal” en una ciudad “que se lo estaba pasando de puta madre”. El foco lo pone en Daniel Piñeiro, justo antes de entrar en prisión y ocho años después, cuando sale e intenta hacer una vida normal y no puede: “No es posible porque es muy difícil no convertirte en el personaje que quieren que seas y al final el pasado nunca acaba de pasar”.

En “La marea roja” no se juzga, se da una perspectiva muy realista porque las manos que le dan forma vivieron en primer plano esa época. Para la segunda parte, bajó al sur para empaparse de los pueblos icónicos. No existe lucha alguna entre el bien y el mal, “solo está el punto de vista del enemigo y lo que prima son los personajes respondiendo a su dialéctica”.
José Manuel asegura que los lectores empatizan con el protagonista pese a todo: “Hay personas de 50 o 60 años que sufren con él”. Cae bien como también puede caer bien Sito Miñanco en la producción televisiva, pero “Daniel nunca le salvaría la vida a un poli. Se sabe las leyes”.

Se crió cuando el lugar donde creció no dejaba de bailar: “Lo vi y a mucha gente que moría por la heroína, pero hay que recordar que esta venía por tierra”. Su novela negra no es tan negra, afirma, más bien se aleja de los patrones porque no importa quién es el asesino sino el todo que el propio Carretero prologó y Baltasar Garzón aplaudió: “Son cosas que no piensas, cómo un libro tan duro acaba en manos de esta gente”. Para revivir “una época nocturna y callejera”.

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