lunes 30/11/20

“He vuelto a sonreír, a tener ilusiones y ganas de vivir la vida”

Sara cree que la terapia es necesaria siempre, aunque la sobriedad sea tu compañera de viaje desde hace 20 años y una esté convencida de que lo quiere hacer todo o por lo menos lo que no pudo hacer hasta ahora.

La militante, desde el atril donde cuentan sus recuerdos	quintana
La militante, desde el atril donde cuentan sus recuerdos quintana

Sara cree que la terapia es necesaria siempre, aunque la sobriedad sea tu compañera de viaje desde hace 20 años y una esté convencida de que lo quiere hacer todo o por lo menos lo que no pudo hacer hasta ahora.

Dicen que es la enfermedad del olvido. Uno recae porque ya no se acuerda del día anterior.
Sí, siempre vives pensando en mañana. Mañana me arreglo. Mañana dejo de beber. Mañana voy a la playa pero llega mañana y hace sol y dices, pero qué hago yo en la playa. Aquí me encontré a gente igualita a mí, que ha pasado por lo mismo y te comprenden.

¿Piensa frecuentemente en volver a beber?
Hay días en que piensas en beber. Hoy me encuentro bien. No me acuerdo de hacerlo. Pero sí que hay días y entonces necesitas más que nunca hablar y escuchar a tus compañeros. Ellos te dicen que también les pasa.

¿Hasta cuándo necesita uno terapia?
Por aquí vienen personas que llevan veintipico años sin beber, incluso los hay que están sobrios desde hace 40 pero no han dejado de venir. Con ellos te das cuentas de que puedes mantener un puesto de trabajo sin cansarte, de que ya no tienes vómitos ni temblores.

¿Necesita más hablar que escuchar o al contrario?
Es igual de importante hablar y sacar recuerdos del pasado que ya tenías olvidados como escuchar. Las dos cosas son esenciales en la terapia.

¿Cómo es su situación económica después de todo?
Aunque tengo que pagar una hipoteca y estoy en el paro, ya no lo veo tan negro. Todos te ayudan y te dicen que tiene solución. A la terapia vienen abogados y médicos que te aconsejan, gente que tuvo mucho dinero y que acabó sin nada. Yo también lo tuve.

Hoy le toca quedarse de noche. ¿Cuántos hacen guardia? ¿Le quedan aún cosas por recordar?
En las veladas, estamos tres personas. Tengo todavía muchísimo por recordar. La última borrachera es siempre la que más recuerdo en las juntas porque no me quiero olvidar de cómo llegué por esa puerta. Algo que no tiene nada que ver a cómo me encuentro ahora. He vuelto a sonreír, a tener ilusiones y ganas de vivir la vida.

¿Cómo ve ahora lo que fue su vida hasta hace un año y 4 meses?
Para lo único que vivía era para beber. Yo veía las malas noticias porque las buscaba. Buscaba las malas. Nunca las buenas y cuando veía casos como el de Marta del Castillo o Mariluz Cortés siempre pensaba: “¿Por qué no yo, que no tengo nada que perder y sí ellas, que tienen toda una vida por delante? n

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