lunes 28/9/20

La fuerte presión policial en Meicende desplaza la venta de droga a San José

Las viviendas de San José son un punto de negro de tráfico de drogas desde hace más de una década. Situado en el límite del municipio coruñés con el de Arteixo, es un enclave que existía ya cuando aún no había desaparecido Penamoa

Las ruinosas viviendas se encuentran al pie de la carretera de Meicende | aec
Las ruinosas viviendas se encuentran al pie de la carretera de Meicende | aec

Las viviendas de San José son un punto de negro de tráfico de drogas desde hace más de una década. Situado en el límite del municipio coruñés con el de Arteixo, es un enclave que existía ya cuando aún no había desaparecido Penamoa y que le ha sobrevivido todos estos años. De hecho, fuentes policiales señalan que cada vez se vende más heroína, debido a que la presión de la Policía Local y, en menor medida, de la Guardia Civil, está desplazando a los toxicómanos desde As Eiras, en Meicende.
“Desde la última vez que uno de los hermanos fue a la cárcel, la actividad ha dado un bajón”, comenta un agente de la Guardia Civil. El Instituto Armado había arrestado a cuatro personas acusadas de tenencia y venta de drogas en octubre del año pasado. En la intervención, los agentes se valieron de diversas herramientas, como patas de cabra, tenazas y motosierras para efectuar registros en tres viviendas que forman el pequeño poblado.
Pero, además, la Policía Local ha mantenido una gran presión sobre los toxicómanos que se acercan a As Eiras para comprar drogas, y que muchas veces viajan en taxi. En cuanto ven a un sospechoso, lo abordan, y aunque no lo detienen, sí le confiscan la heroína que lleva encima, lo que basta para desanimar a los “clientes” de acudir al lugar. “A nadie le hace gracia que le quiten el caballo”, reconoce un agente.

No en el interior
Así que, en los últimos meses, los toxicómanos se dirigen a las viviendas de San José en busca de su dosis. Hasta ahora, este punto de venta no era tan popular como As Eiras porque el precio de la dosis era algo mayor, y además, porque en las viviendas de San José no se permite consumir dentro a los usuarios.
“Allí te dan el caballo a través de una ventana”, explican las mismas fuentes. Así que ahora, los toxicómanos llegan hasta Meicende, ya sea en bus o en taxi para luego caminar por el arcén hacia A Coruña hasta llegar a San José, aunque tampoco es raro descubrir a un coche particular aparcado en el arcén. Es por eso que el clan de A Moura, como se conoce al grupo que controla estas ruinosas casas, tiene estos días más trasiego que hace años. Ya entonces las autoridades calculaban que el clan podía vender al por menor cerca de un kilo de heroína a la semana. Una cantidad importante, pero que no deja de ser menudeo, lo que explicaría por qué la última actuación importante tuvo lugar en 2012, cuando la Policía Nacional envió a varios integrantes del clan (la mayoría, hijos de la matriarca) a la cárcel.
A esta situación contribuye la falta de medios de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, sobre todo de agentes de Judicial, que les obliga a priorizar sus investigaciones. Además, los puntos de tráfico de drogas regentados por sospechosos de etnia gitana suelen presentar aún mayores problemas operativos.

Difícil de vigilar
Ocurre algo parecido con el núcleo de As Rañas, donde también existe narcotráfico: vigilar un sitio es difícil porque son localizaciones aisladas en las que cualquier extraño es detectado con facilidad. También se suelen adoptar otras precauciones, como puertas reforzadas o bidones con fuegos ardiendo en su interior, donde se puede arrojar la droga y así deshacerse de la principal prueba incriminatoria.
La última vez que las autoridades penetraron en las viviendas de San José solo se hicieron hacerse con 60 dosis de cocaína y cinco de heroína, debido a las precauciones que el clan había adoptado. Ese mismo año, en la operación “Moraleda”, habían encontrado la casa de campo de Carballo que usaban como piso franco 20.000 euros, todo en billetes pequeños, más de 200 dosis de Heroína y 60 de cocaína. Apenas nada para un clan del que se sospecha que trafica con cuatro kilos de heroína al mes.

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