jueves 22.08.2019

Los fieles coruñeses se rinden un año más ante la imagen del Nazareno

El cielo respetó la programación prevista con unos pasos cargados de devoción y solemnidad

Las tallas de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de Nuestra Señora de la Amargura recorrieron las calles herculinas entre la solemnidad y la devoción | pedro puig
Las tallas de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de Nuestra Señora de la Amargura recorrieron las calles herculinas entre la solemnidad y la devoción | pedro puig

Cientos de herculinos no dejaron de mirar un minuto al cielo y sus aplicaciones móviles para saber si los cofrades de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Entierro podrían portar a Nuestro Padre Jesús Nazareno y a Nuestra Señora de la Amargura. Finalmente, el Jueves Santo pudieron salir los pasos por las calles de la Ciudad Vieja, a diferencia de lo que pasó el miércoles con el Santísimo Cristo del Buen Consuelo y Nuestra Señora de las Penas.

La comitiva salió de la iglesia de la Orden Tercera a las siete y media de la tarde. Su primera parada fue en la plaza de Carlos I, donde los devotos se arremolinaron mientras los porteadores levantaron el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Una estampa solemne en la que el silencio se apoderó de todos los fieles y turistas que estos días se dejan ver por la urbe. Un Jueves Santo donde las imágenes se dejaron ver por el recorrido habitual, pero al llegar a la calle Tabernas, ambas se separaron en su camino hacia María Pita, para volver a unirse en la Ciudad Vieja, con el acompañamiento del tambor. La de ayer fue la quinta de las procesiones organizadas por la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Entierro, primer paso que pudo contemplarse con la luz natural del día.

Gracias a este hecho, los feligreses pudieron observar todos los detalles de la talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, elaborada en el siglo XVII en madera policromada por la escuela de Pedro de Mena, que fue portada por hombres; mientras que las mujeres llevaron la de Nuestra Señora de la Amargura, una talla esculpida en el siglo XIX, con vestimenta bordada en oro, que representa el dolor de la virgen con su corazón traspasado por siete puñales, paso previo al sufrimiento católico que se representará hoy. 

Así, la jornada empezará con el Vía Crucis penitencial a las nueve de la mañana, que llevará los pasos del Cristo de la Agonía y Nuestra Señora del Mayor Dolor, mientras que a las 11.30 horas tendrá lugar la procesión del Santo Encuentro. Ya por la tarde, cerrarán el Viernes Santo las procesiones del Santo Entierro, el Cristo del Amor y Nuestra Señora de las Angustias.

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