domingo 05.04.2020

Los expertos creen que la cabecera sur de Alvedro estrenará ayudas al aterrizaje este mismo invierno

La solución a una parte importante de los desvíos que se producen en el aeropuerto de Alvedro vinculados a la meteorología adversa podría estar más cerca. Enaire y la compañía Air Europa continúan trabajando en la demandada implantación de un sistema que facilite el aterrizaje por la cabecera sur o 03, lo que permitiría abortar un número importante de las envíos de las operaciones a aeródromos como el de Lavacolla, en Santiago.

Vista general de la cabecera sur o 03 del aeropuerto de Alvedro	javier alborés
Vista general de la cabecera sur o 03 del aeropuerto de Alvedro javier alborés

La solución a una parte importante de los desvíos que se producen en el aeropuerto de Alvedro vinculados a la meteorología adversa podría estar más cerca. Enaire y la compañía Air Europa continúan trabajando en la demandada implantación de un sistema que facilite el aterrizaje por la cabecera sur o 03, lo que permitiría abortar un número importante de las envíos de las operaciones a aeródromos como el de Lavacolla, en Santiago. Según expertos próximos al proyecto, las ayudas para tomar tierra por el lado del monte Xalo se implantarán, con toda probabilidad, a lo largo de la temporada de invierno que está a punto de comenzar.
Con los ecos de la última crisis por niebla aún apagándose, personas cercanas al estudio que realiza el gestor de navegación aérea en España, Enaire, para establecer unas indicaciones básicas que vuelvan 100% operativa la pista sur de Alvedro aseguran que en cuestión de unos meses habrá una resolución para paliar el problema de los desvíos.
Al margen de esta consideración de los expertos, fuentes de Enaire comentan que prosiguen con los análisis de búsqueda de distintas posibilidades para minimizar los efectos de la cercanía del monte Xalo a la instalación. 
El área 03 deberá ser sometido a un proceso de verificación, un procedimiento automatizado, que se realizará a través de un avión que se enviará a la pista para tomar toda la información necesaria. 
Todavía no hay fecha para la realización de la recogida de muestras en el lugar, si bien se sabe que Enaire mantiene un contacto directo con el grupo Globalia –y más concretamente con Air Europa– para que sus pilotos prueben distintas coordenadas de aterrizaje o descenso al aeropuerto coruñés en simuladores de vuelo. 
“En la cabecera sur no hay ILS porque la situación del terreno” no lo permite. “Por su orografía adversa no dispone de procedimientos instrumentales de aproximación tales como el denominado ILS que ayudan en caso de meteorología adversa como la niebla”, insisten. 

la pericia del piloto
Los pocos aviones que descienden por esa zona cuando las condiciones no son buenas por la cabecera 21, la más próxima a la ría, lo hacen tras “un recorrido visual a lo largo del aeropuerto y depende de la pericia del piloto”. 
Por eso, la meta que se ha fijado el personal de Enaire es “establecer unas coordenadas fijas para aterrizar”. En palabras técnicas, la intención es concretar “una carta de aproximación que estandarice la realización de ese circuito”. La herramienta para los ocupantes de la cabina se limitaría a indicaciones no físicas, es decir, no requerirá ningún tipo de obra ni un coste inasumible para la infraestructura. 
En este sentido, fuentes del gestor insisten en la implicación de las compañías en estas tareas, fundamentalmente Air Europa, que actualmente opera los vuelos con Madrid desde A Coruña. 
Sin embargo, para poder establecer de manera oficial unos parámetros básicos a seguir por todos los comandantes se necesita “un vuelo de validación” por parte de Enaire, cuyo resultado sería analizado por la propia entidad. 
A su vez sería enviado a “Ferronat, el proveedor de servicio de la torre de control de Alvedro” para que diese su visto bueno a las conclusiones y asegurase que los controladores están en disposición de guiar las aeronaves atendiendo al nuevo sistema. No obstante, la última palabra no depende de Enaire y así se encargan de advertirlo. 
El documento final tendrá que pasar por el filtro de la Comisión Interministerial de Defensa y Fomento (Cidefo), en la que está representada la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), y obtener su aprobación antes de llegar a implantarse de forma oficial en el aeródromo. 
En todo caso defienden que el cambio supondría “una mejora en la seguridad de la operación, que se realizará de forma automática y no a discreción del piloto, y evitaría algunos desvíos” como los que se han sucedido en los últimos meses.

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