lunes 26/10/20

“En España descubrí un talento, pero había 57 detrás del árbol”

Decía el experto en cómics, Carlos Portela, que pocas veces “te encuentras con un primer álbum como ‘La piel del Oso’”. Ayer, el tándem formado por Oriol Hernández y Zidrou se pasaba por el Kiosco Alfonso para relatar su experiencia.

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La pareja de creadores se pasó por el Kiosco Alfonso para hablar de su experiencia javier alborés

Decía el experto en cómics, Carlos Portela, que pocas veces “te encuentras con un primer álbum como ‘La piel del Oso’”. Ayer, el tándem formado por Oriol Hernández y Zidrou se pasaba por el Kiosco Alfonso para relatar su experiencia. La de unir un lápiz recién afilado como el de Oriol Hernández con uno machacado en batallas, las que guionizó Zidrou en Francia pero también las que parió en territorio español cuando cansado de la etiqueta que le pusieron en su país de “autor de tebeos para niños”, cruzó los Pirineos en busca de talentos. Necesitaba una pareja creativa capaz de quitarle el embrujo.
Y pasó que una vez en España, “descubrió uno, pero había 57 detrás del árbol”. Así es que después de que “ningún editor en Francia quisiera publicar mis historias”, vio la luz al final del túnel y se quitó de cuajo el cartel que lo sentenciaba a pena de muerte. Algo parecido le ocurrió a Oriol Hernández, que “después de intentar vender mis dibujos en Francia, un editor me habló de Zidrou”.
Contaba el catalán que lo siguiente fueron los consejos de compañeros de la profesión que le decían que una oferta así no se rechazaba. Con un mail de “buenos días” y la confianza que le aportó el guionista desde un primer momento para tener cancha libre a la hora de ponerle cara a los personajes, Oriol comenzó a trabajar. Con un estilo donde lo analógico y lo digital se dan la mano. ¿La razón?. Hernández explicaba que no solo esta forma de hacer aporta comodidad. También velocidad: “El ensayo-erros es mucho más deprisa y el margen de prueba es amplio”.
En este sentido, Zidrou también confesaba ser como un animal exótico en esto de fabricar historietas, de los pocos que entregan el guión completo sin prolegómenos. Con el punto final puesto a conciencia.
Añadía eso sí que agradece las críticas. De los directores de cine que no ven la historia o de los dibujantes que no encajan en esa trama. Decía que con Oriol le pasó una vez: “Esta no es para mí”, le contestó. Y el cuento viñetizado surcó otros mares distintos a los primeros. En este aspecto, rectificar a tiempo es básico para Zidrou porque “cuando el mejor actor del mundo se aburre en un rodaje, se nota”. Si esa situación se traslada al género que habla a través de bocadillos, el resultado es un año y medio, dos peleándose con una historia a disgusto.

Colaboraciones
De esta forma, Zidrou conquistó el corazón de un talento que emerge con “La piel del Oso” y se fue a cazar más. En el bosque, el profesional se encontró con Homs, Roger Ibáñéz, Francis Porcel o Jordi Lafebre, de los que se pueden ver originales colgados en el Kiosco Alfonso: “Es que ellos son jóvenes y guapos y yo viejo y feo”.
Por su parte, Oriol aprendió una lección, la más importante para seguir creciendo tal y como tiene dicho en muchas ocasiones, y no se separó del maestro con el que le dio forma a “Los tres frutos”, una historia medieval de terror que trata sobre el miedo a la muerte.
Ahora que conoce el mercado español casi tanto como el francés, Zidrou cree que se abastece de muchos valores. Que caminan con los pies en el suelo y no como “en Francia, donde muchos jóvenes piensan con 24 años han reinventado el arte del cómic y la pintura”. Los dos hablablan de dos naciones que se miran de frente, de cómo en Francia el tiempo límite se estira como un chicle y de la competencia de autores que pululan cada año por Angouleme.

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