viernes 19.07.2019

La entidad Padre Rubinos detecta un importante incremento de los usuarios más jóvenes del albergue

Aunque se redujo el número de beneficiarios españoles, este sigue representando el 57% del total

Los beneficiarios de la organización cuentan con un amplio espacio de esparcimiento | pedro puig
Los beneficiarios de la organización cuentan con un amplio espacio de esparcimiento | pedro puig

La crisis no queda atrás de la misma manera para todos los vecinos de A Coruña y prueba de ello es que entidades de carácter solidario como la Real Institución Benéfico Social Padre Rubinos no ven que el número de usuarios o atenciones se vaya reduciendo. Además, esta última detectó en 2018 una dinámica aún más preocupante: a medida que pasa el tiempo se incrementa el número de jóvenes que tienen que recurrir a la organización para poder comer o contar con un techo bajo el que descansar. A nivel global, en el pasado ejercicio se atendieron 1.897 personas, a las que se les dieron un total de 238.881 servicios y atenciones en el Centro Integrado de Atención Social (CIES), lo que antes se conocía como el albergue. 

Los responsables de Padre Rubinos detectaron el año pasado, justo cuando se cumplía el centenario de existencia de la organización, que el perfil de sus usuarios va cambiando y cada vez tienen a más gente joven. Según la memoria de actividades, los demandantes de ayuda de entre 18 y 30 años aumentaron un 4% en 2018 mientras que aquellos que tienen edades comprendidas entre los 31 y los 45 años lo hicieron un 8%, algo que en cierto modo se mira con preocupación por la falta de recuperación económica de muchos ciudadanos.

Con esta evolución, los primeros ya son un 19% de los usuarios del albergue, mientras que los segundos representan un 38%, seguidos del 34% de las personas que tienen de 46 a 60 años. 

Atenciones y actividades
Otro de los cambios detectados entre los 1.897 individuos a los que se les prestó auxilio –en 2017 fueron 1.561, un 21% menos según el ratio de evolución– es que se redujeron los españoles y los africanos y ascendieron los procedentes de América Latina, que ya representan un 20% del total. En cualquier caso, los beneficiarios nacionales siguen siendo mayoría (un 57%).

El centro de atención continuada prestó 6.166 servicios, con predominancia en los meses de otoño e invierno, al igual que ocurre con las pernoctaciones, pues hubo meses en los que la residencia estuvo casi al máximo de su capacidad. Por ejemplo, en diciembre durmieron más de 1.700 individuos y en enero 1.658 y en entre ese tipo de solicitantes crecen las mujeres, que también acuden mucho al comedor. En este espacio se repartieron 136.429 desayunos, comidas y cenas cada día del pasado ejercicio. 

Muchas de las personas que acuden a estas dos áreas también cuentan con el apoyo de la organización para conseguir ropa o poder asearse, algo que elevó los números por encima de las 14.621  atenciones (no usuarios únicos). 

En Padre Rubinos, tanto los trabajadores como la directiva, buscan la reinserción laboral y social de las personas con más riesgo de exclusión pero trasciende poco que en el centro de día tienen todo tipo de acciones para fomentar las relaciones: desde una especie de discoteca, hasta juegos de mesa, pasando por gestionar una radio y un periódico. También hay fiestas, cursos de habilidades sociales o zumba.

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