domingo 26.01.2020

El presunto autor se entregó tras ver que alguien lo seguía y fotografiaba

El hombre corrió calle de Betanzos abajo durante una manzana, pero cuando llegó al cruce con Rosalía de Castro y giró a la derecha, comenzó a caminar a paso normal sin siquiera volver la vista.
El supuesto agresor, fotografiado por un ciudadano tras haber atacado a los niños
El supuesto agresor, fotografiado por un ciudadano tras haber atacado a los niños

David R.P. había sido testigo de su fuga. “Yo salía de una tienda con las manos ocupadas con bolsas cuando vi como salía corriendo”. Según este joven “una señora le gritó llamándole ‘ladrón’ e insultándole”. Al ver la escena, el testigo se dio cuenta rápidamente que el hombre había agredido de alguna manera a los niños. Al sentir las quemaduras producidas por el líquido, se llegó a pensar en un primer momento que se trataba de ácido. Así que a David R.P. le invadió la indignación y se decidió a seguirle.

El hombre corrió calle de Betanzos abajo durante una manzana, pero cuando llegó al cruce con Rosalía de Castro y giró a la derecha, comenzó a caminar a paso normal sin siquiera volver la vista. Entonces David vio su oportunidad, porque el presunto agresor no se había dado cuenta de que lo seguían: “Lo adelanté y en la plaza de Lugo me di la vuelta”. Sacó el móvil, que tenía activada la aplicación de cámara y le tomó “una foto de pleno, en la cara”.

Nervios > Con los nervios del momento, al testigo se le cayó el móvil de la mano, rayándose al golpear contra el suelo. Pero el aparato seguía funcionando así que, después de sacar la foto, volvió al lugar de los hechos, donde todavía el revuelo no se había calmado.

De hecho, el padre de las menores había acudido al lugar y estaba inquieto porque todavía no había llegado la ambulancia para atender a los heridos. El mismo padre le dio las gracias más tarde cuando acudió a prestar declaración en la comisaría, a R.P., que aceptó su agradecimiento modestamente, considerando su comportamiento algo natural: “Yo quiero creer que cualquiera en mi lugar habría hecho lo mismo, tratándose de unos niños que fueron atacados en plena calle”.

El testigo y fotógrafo ocasional está convencido de que el supuesto agresor se entregó al saberse identificado por la imagen tomada con el móvil

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