miércoles 20/1/21

El dueño de la nave de A Pasaxe dejará a los chabolistas volver tras el derribo

La inmobiliaria Altamud, propietaria de la antigua nave industrial qeu se encuentra en medio del poblado de A Pasaxe, no tiene intención de expulsar a los chabolistas de sus hogares. Así lo declaró ayer su propietario, Juan Carlos Rodríguez Cebrián, que añadió que su empresa no tiene proyectado ningún uso para el terreno donde se asienta la ruinosa estructura. Iniciaron hace tiempo un proceso legal para demolerla, ante el peligro que supone su estado, pero no ponen objeciones a que se vuelvan a instalar allí los chabolistas tras el derribo.

La nave industrial fue precintada en junio tras la caída de varios cascotes quintana
La nave industrial fue precintada en junio tras la caída de varios cascotes quintana

Las chabolas de A Pasaxe (uno de los dos poblados que quedan en A Coruña, junto con el de As Rañas) se levantan alrededor de una nave ruinosa de la que apenas queda un esqueleto de hormigón. El inmueble, o lo que queda de él, es propiedad de la inmobiliaria Altramud, cuyo gerente es Juan Carlos Rodríguez Cebrián, quien asegura que, por el momento, su empresa no tiene ningún proyecto para el solar: “Por nosotros, pueden seguir viviendo allí después de que procedamos a la demolición ”.
El concejal de Servicios Sociales, Miguel Lorenzo, señalaba esta misma semana que el proceso de erradicación del poblado chabolista de A Pasaxe será mucho más lento que el de Penamoa porque los terrenos donde se ubicaba este último eran propiedad municipal así que, como dueño legal podía forzar el desalojo. Pero el de A Pasaxe, al asentarse sobre terreno privado, solo podría desalojarse si lo solicitaban los dueños de los solares afectados, que por el momento no parecen tener demasiado interés en llevarlo a cabo.
Y es que la empresa lleva desde hace mucho tiempo en un proceso judicial para conseguir la orden de demolición de la nave. Cebrián sostiene que se trata de una obligación legal que tiene como propietario, ya que la estructura ofrece peligro de derrumbe. Es cierto que en junio, la Policía Local precintó el lugar después de que se desprendieran varios cascotes tras unas fuertes lluvias y conminó a los chabolistas que tenían allí sus infraviviendas a desalojarlas. Pero el empresario asegura que ellos ya habían iniciado el proceso mucho antes de que interviniera el Ayuntamiento, que lo había declarado en ruinas. En julio, varios representantes de Altramud acudieron para hacer entrega de solicitudes de desalojo para poder ejecutar la obligada demolición. “Esa propiedad es nuestra desde hace años y nunca se ha tocado”, recuerda Cebrián, que un contexto actual de crisis económica que afecta especialmente al sector inmobilario no contempla ninguna salida para ella.
De todos modos, la petición de desalojo está paralizada por un recurso presentado por el abogado de los chabolistas en noviembre. El auto venía a decir que hasta que la orden de demolición no fuera firme el desalojo cautelar de los residentes no está justificado.

proceso lento
En estas condiciones, la erradicación de A Sardiñeira será un proceso lento, como reconoció el propio Lorenzo. En los dos años de gobierno del PP, solo trece familias han sido realojadas, de un total de 47: 21 adultos y 19 menores, mientras que permanecen más de 100 personas distribuidas entre 34 infraviviendas. “Hay muchas más chabolas, pero están vacías”, matizó el edil.
Para Lorenzo, no se trata de imponerse un plazo para la erradación del chabolismo en la ciudad, aunque se trate de una causa con la que afirma estar comprometido. “No se trata de darles casa, sino de proporcionarles herramientas sociales. Se trata de un proceso muy complejo que tiene detrás mucho trabajo con estas personas”, recordó el responsable . n

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