miércoles 16.10.2019

Los donativos de la Gran Recogida fueron menos que en 2017 pero más variados

El Banco de Alimentos Rías Altas apoya a 16.000 beneficiarios, tras un gran crecimiento en el último año.

Cientos de voluntarios se volcaron con la recogida de alimentos en los supermercados de la comarca | pedro puig
Cientos de voluntarios se volcaron con la recogida de alimentos en los supermercados de la comarca | pedro puig

Varias semanas después de la quinta edición de la Gran Recogida en unos 77 supermercados de la comarca coruñesa, el Banco de Alimentos Rías Altas (Balrial) ya podido estimar el total de comida no perecedera recogida y, pese a las previsiones iniciales, las despensas se han quedado algo más escasas que el año pasado.

Los coruñeses, ferrolanos y compostelanos aportaron alrededor de 370.000 kilos de alimentos no perecederos en la última edición de la campaña solidaria de la Gran Recogida. Con los datos casi cerrados, la cifra supone quedarse a 15.000 kilos de lo recogido el año pasado a pesar de que desde la dirección del Balrial habían advertido que para ellos este era el “peor” año desde que comenzó la crisis, por el elevado número de usuarios. 

Pese a no llegar a cifras de récord como hace unos años y quedar por detrás que en 2017, la presidenta de la entidad benéfica y el resto de responsables no hacen una lectura negativa de la iniciativa. En correos electrónicos enviados a los más de 2.500 voluntarios implicados, indican que “se ha mejorado en la calidad de la cesta básica”. “No es lo mismo cuando se dona un kilo de arroz que cuando se dona un kilo de conservas o un litro de aceite, ya que un kilo es exactamente igual pero su coste es significativamente más elevado”, razonan.

“Hemos pedido cosas más caras y la gente respondió muy bien a lo que les demandamos”, reconoció ayer la presidenta, Conchy Rey, que concretó que en Santiago por ejemplo se recaudaron 10.000 kilos más que en 2017. Y es que se realizó un listado de los productos de los que notaban mayores carencias y se entregaron a los clientes de las tiendas.

En todo caso, insisten en que todas las aportaciones son bienvenidas en unos momentos especialmente complicados en los que atienden a alrededor de 16.000 personas con dificultades económicas (a través de otras entidades sociales que son las tienen las relaciones más directas).

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