miércoles 23.10.2019

Diez órganos en 24 horas: los pacientes no entran en quirófano, aparcan en boxes

A las 13.00 horas del martes, entró por la puerta del Chuac un riñón procedente del hospital 12 de octubre de Madrid. Tres horas más tarde, se volvió a activar la alarma en la unidad de Trasplantes.

Hasta 250 profesionales participaron en las operaciones
Hasta 250 profesionales participaron en las operaciones

A las 13.00 horas del martes, entró por la puerta del Chuac un riñón procedente del hospital 12 de octubre de Madrid. Tres horas más tarde, se volvió a activar la alarma en la unidad de Trasplantes. Un donante fallecía y el equipo médico se ponía a trabajar. Extrajo hígado, corazón y riñones. Al mismo tiempo, el centro de As Xubias recibió una llamada del Álvaro Cunqueiro de Vigo. Tenían otros cuatro órganos más dispuestos a entrar en boxes y un cuarto reservado para Madrid.
Así que ajustaron los relojes y ambos hospitales se pusieron de acuerdo. Los primeros tomaron la AP-9 en ambulancia y los segundos viajaron en un avión especial desde la capital. Los especialistas llegaron a Vigo a las 20.00 horas y extirparon todas las vísceras del fallecido. Mientras venían de camino, otro equipo efectuaba el primero de los trasplantes, el cardiaco, a la vez que un segundo grupo con bata introducía el primer hígado.
Cuenta María Valentina Fernández, enfermera de la Coordinadora de Trasplantes, que el martes acabó con nueve órganos adelgazando la lista de espera, que se siguieron injertando en la madrugada del miércoles, jornada en la que a primera hora de la tarde entró en camilla una donante viva dispuesta a cederle un sexto riñón a su marido. En 24 horas, fueron diez las operaciones realizadas, algo que igual se repitió en otra ocasión, pero que Valentina desconoce “porque nunca hay mucho tiempo que pensar”. El éxito depende de las manos de hasta 250 especialistas de varios departamentos porque hasta el servicio de limpieza tiene que estar en la línea de salida preparado para preparar una siguiente. Los seis riñones, dos hígados, un páncreas y un corazón se pasaron de cuerpos de personas concienciadas con la necesidad de donar. Su solidaridad es la base. Después está, cuenta la enfermera, “la labor de equipo” porque los “plazos son muy cortos” y “se pueden tener todos los medios materiales y económicos, pero si fallan los donantes no hacemos nada”. Aún así, los órganos son insuficientes para la demanda que hay.
La espera renal es la más larga, explica Valentina: “Puede haber entre 250 y 300 pacientes esperando, que “pueden estar años”. La hepática, cardíaca y pulmonar es más estrecha, pero cuenta con el factor tiempo en contra: “Muchos enfermos se mueren al año”. De momento, solo reintervinieron en uno de los nueve receptores. Es pronto para saber si evolucionan bien: “Han pasado pocas horas”.

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