jueves 22.08.2019

Las denuncias por tenencia de perros peligrosos sin licencia se triplican

  Los coruñeses siempre han teido fama de amantes de los animales, pero eso no significa que sean cumplidores con las normativas que afectan a las mascotas, Y nadie lo sabe mejor que la patrulla verde de la Policía Local.

El Ideal Gallego-2014-05-21-005-1af28c46
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  Los coruñeses siempre han teido fama de amantes de los animales, pero eso no significa que sean cumplidores con las normativas que afectan a las mascotas, Y nadie lo sabe mejor que la patrulla verde de la Policía Local, que tiene a su cargo el control de los animales, y que el año pasado triplicó el número de denuncias  por infracciones a la ordenanzas municipales con respecto a 212, hasta llegar a los 362 actas. Aunque un pequeño porcentaje se impusieron a los dueños que no retiraban los excrementos de animales, la mayor parte tuvieron que ver con la tenencia de perros consideradas peligrosas sin licencia.
“Básicamente, hay dos clases de propietarios de esta clase de animales: los que tienen todos los papeles en regla, y los que no tienen ninguno”, explicaron fuentes municipales. Desde la asociación Gatocan aplaudieron la iniciativa mostrada por la Policía Local contra los “dueños irresponsables de estos perros de presa, o perros potencialmente peligrosos. “Estos animales están manos de gente que los compra o los vende de cualquier manera”, denuncian desde la asociación.
Estos animales, que pertenecen a razas como el dogo argentino, el rottweiler o el pitbull no son adquiridos en un centro adecuado, donde se les registra y se les inserta un microchips. “Y como tienen la desgracia de ser muy fuertes y resistente al dolor a veces los meten en peleas”, explican desde Gatocan, que añaden que casi todos los dueños tienen el mismo perfil.
La mayor parte de las veces, la denuncia viene precedida de la llamada de un alarmado ciudadano que ve como su dueño ha dejado en animal suelto por un espacio público, como un paseo o un parque y en muchas ocasiones sin bozal. Es entonces cuando la Policía Local, al abordar al sujeto, suele descubrir que esa infracción no es más que la punta del iceberg, y que carece de cualquiera de los numerosos permisos que exige poseer un animal que es potencialmente peligroso. “Es casi como tener un coche”, comentan las mismas fuentes. Primero, es necesario que el dueño tenga licencia. Luego, que el animal esté registrado, que tenga un seguro de responsabilidad y que el perro lleve un microchip identificativo y por supuesto, cuando se saca a la calle debe ir con correa y bozal. De lo contrario, el infractor se arriesga a sufrir una multa por cada falta que cometa, de manera que pueden ser de varios cientos a miles de euros.
De todas las infracciones que se pueden cometer por tener un perro de raza peligrosa sin  los permisos correspondientes, la única grave es no tener licencia, lo que puede suponer cerca de 3.500 euros de multa, mientras que el resto de infracciones, consideradas leves, se pueden saldar solo con 300. Sin embargo, es la Xunta y no el Ayuntamiento el organismo que recaba el importe de las multas. Desde las asociaciones para la protección de animales consideran que la presión policial y las multas son la única manera de conseguir que estos perros “que son las víctimas” dejen de estar en manos de “dueños que son potencialmente peligrosos”.

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