sábado 24.08.2019

A Coruña es la ciudad gallega con más contaminación atmosférica

Su nivel medio anual sobrepasa por mucho las tasas recomendadas por la OMS como saludables
La plaza de María Pita acogió en marzo una concentración de estudiantes en contra del cambio climático | Pedro puig
La plaza de María Pita acogió en marzo una concentración de estudiantes en contra del cambio climático | Pedro puig

Generalmente, se considera que la atmósfera coruñesa es sana comparándola con otras ciudades. Su tamaño medio y su posición, muy batida por los vientos, impiden que se produzcan los episodios de alarma por contaminación que son comunes en las grandes metrópolis, y que han llevado a ciudades como Madrid a tomar medidas excepcionales para prohibir el tráfico. Pero A Coruña no se libra de los problemas medioambientales: un informe publicado recientemente por la Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galicia (Adega) a partir de datos recogidos de las estaciones de Meteogalicia señala que en la ciudad herculina se captaron los niveles más altos de partículas contaminantes. El máximo recogido en 2018 es de 21 microgramos por metro cúbico. Fue recogido en enero en la estación de la Torre de Hércules. Es, con mucho, el valor más alto detectado en ninguna de las estaciones situadas en ciudades gallegas el año pasado.

 Aunque los valores oscilaron mucho durante el año pasado, la media anual es de 15 en la estación de Riazor y de 14 en la de la Torre de Hércules. En los dos los casos, sobrepasa el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que es de 10 microgramos por metro cúbico. En realidad, el mismo informe, firmado por Ramón Varela, señala que las ciudades de Santiago (13), Pontevedra (11) y Vigo (10) superan estas directrices, así que A Coruña no está sola.

En cambio Ferrol (8,1), Lugo (9,8) y Ourense (9,6) presentan valores más próximos a los que aconseja a OMS, pero hay que tener en cuenta que la legislación vigente de la Unión Europea contempla un límite anual de 25 microgramos por metro cúbico, así que Galicia se mantiene dentro de los límites legales.

Además de las estaciones de Meteogalicia, algunas grandes industrias cuentan con redes privadas para la medición de la contaminación y confirman que se supera el límite recomendando por la OMS. Es el caso de la estación de A Grela, que superó el valor en las medias mensuales de 2018, según el informe.

El origen de las partículas contaminantes está en las industrias, automóviles y otros transportes o la calefacción que emiten dióxido de azufre, y óxido de nitrógeno. Otros componentes de la contaminación son los  sulfatos, nitratos,  amoníaco, cloruro de sodio, hollín, polvo de minera, metal y metales pesados.

Manuel Soto, de la oficina de Medio Ambiente de la Universidad, señaló que existen distintos aspectos del problema, pero recalcó la importancia de reducir la dependencia del vehículo privado en favor de otros medios de movilidad más sostenibles.

El problema del tráfico

“A calefacción tamén é importante, pero mellorou moito”, explicó Soto que recordó que en Londres, a principios del siglo XX, las estufas a base de carbón provocaron el famoso “smog” o niebla ácida. Hoy en día, la calefacción a base de gas natural es mucho más limpia, pero el transporte privado gasta mucha más energía: “De momento non houbo reducción. O transporte público está estabilizado, a bicicleta teñe infraestructura pero está dispersa”.

Soto recuerda que A Coruña es afortunada de encontrarse en una zona muy afectada por el viento. Aún así, “non se pode decir que estemos nunha boa situación”. Y recuerda que la contaminación  no es uniforme y que las estaciones de medición se colocan en zonas despejadas: “Hai concentracións de contaminación dependendo do lugar e do momento”.

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