sábado 28/11/20

A Coruña se convierte en el territorio para la importación de safaris

Hace algo menos de dos años llegó a A Coruña la figura de la MLS, una plataforma de colaboración de siete agencias inmobiliarias de la ciudad y la comarca, a través de la cuál se consigue un cliente en una oficina (que solo pagaba por ese servicio)

Los agentes inmobiliarios iniciaron su recorrido por un piso de la plaza de María Pita	patricia g. fraga
Los agentes inmobiliarios iniciaron su recorrido por un piso de la plaza de María Pita patricia g. fraga

Hace algo menos de dos años llegó a A Coruña la figura de la MLS, una plataforma de colaboración de siete agencias inmobiliarias de la ciudad y la comarca, a través de la cuál se consigue un cliente en una oficina (que solo pagaba por ese servicio) cuyo bien se vende en una red más amplia para darle salida antes. También funciona para encontrar casa a otros consumidores con mayor facilidad.

Hoy, con la bolsa de propiedades que se ofertan mediante esta vía consolidada y la adhesión de más negocios, han comenzado a importar con confianza las técnicas inmobiliarias que triunfan en Estados Unidos.

Además de las jornadas de puertas abiertas para que cualquiera pueda visitar un apartamento en venta –que estrenaron hace algunos meses–, hace unos días agentes de Inmochalet, Asinmo, Hangar, Remax Riazor, M3Plus, Percent Compostela, S2M, Truekecasa e Inmobiliaria Luz pusieron en práctica una de las herramientas más habituales cuando se ofrecen propiedades en red: el safari inmobiliario.

Durante una mañana once profesionales del sector recorrieron cinco pisos de la ciudad de unas y otras agencias para que el resto de compañeros los conocieran en directo: sintiendo las calidades, oliendo la madera y descubriendo la personalidad de cada hogar... Esa será la clave para que sean capaces de trabajar al unísono para colocarlos.

La primera parada en la jungla de cristal y ladrillo fue la plaza de María Pita, donde entre todos intentarán vender una vivienda con unas vistas envidiables. Después de bastante tiempo en el mercado y con varias bajadas de precio obligadas, el propietario optó por permitir que más inmobiliarias entrasen en juego. Plagada de muebles de época, la casa presumió de techos amplios, la madera original en suelos y ventanas y una cocina con fregadero vintage.

Tras pasearse por el apartamento heredado con varios cuartos y balcones y una reforma pendiente, los asistentes continuaron su safari de reconocimiento y aprecio preventa por el Pasadizo del Orzán, Juan Flórez, la ronda de Outeiro y la avenida del Ferrocarril.

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