martes 20/10/20

El conductor responsable se da a la fuga en uno de cada dos accidentes

Los accidentes con fugas se suceden y, según fuentes de la Policía Local, la situación ha empeorado en lo que va de año, hasta tal punto que la fuga es la respuesta de un conductor implicado en un siniestro en casi uno de cada dos casos.

Unos policías municipales abordan a un conductor en el centro de la ciudad pedro puig

Los accidentes con fugas se suceden y, según fuentes de la Policía Local, la situación ha empeorado en lo que va de año, hasta tal punto que la fuga es la respuesta de un conductor implicado en un siniestro en casi uno de cada dos casos. Las autoridades no saben a qué achacar este rápido incremento y reconocen estar “alarmados” por el temerario comportamiento que exhiben los coruñeses que han sido sorprendidos al volante tras haber consumido alcohol, provocado una colisión o ambas cosas. 
Pero aunque en lo que va de año se haya acentuado, el fenómeno se ha venido desarrollando desde tiempo atrás. Los agentes calculan que ya en 2016, en uno de cada cuatro casos, el conductor se dio a la fuga en vez de esperar a las autoridades. Si se tiene en cuenta que durante 2016 se detectaron más de 700 accidentes (la gran mayoría leves), eso significa que se dieron algo menos de 200 casos. “Es una cifra altísima”, opinan las mismas fuentes, aunque reconocen que no es fácil establecer una comparativa con otras ciudades españolas. Tampoco está muy claro cuál es el móvil que empuja a los coruñeses a la huida.

infracciones
“A algunos de los que hemos atrapado dieron positivo en los exámenes de alcoholemia”, reconocen algunos policías. Sin embargo, en otros casos, la razón detrás de la fuga parece estar más centrada en problemas económicos. “Algunos tienen miedo de que les suban la prima del seguro. Otros ni siquiera tienen el seguro”, aclaran. Otras irregularidades frecuentes son la falta de una ITV en regla o que el propio conductor no tenga o tema que peligren los últimos puntos de su carné. 
No solo se producen escapadas tras un siniestro. Se han dado varios casos en los que un conductor decide acelerar en cuanto ve un control de la Policía Local, incluso a veces causando una seria amenaza para los agentes que tienen que hacerse a un lado antes de emprender una persecución. Por ejemplo: el 22 de diciembre, un conductor ebrio   ignoró la sindicaciones de unos agentes en la ronda de Nelle. Era la una y media de la madrugada y los policías estaban colaborando en la retirada de una farola, pero tuvieron que apartar el coche patrulla para evitar una colisión. Minutos después, el sujeto era interceptado.
Los policías advierten de que, aunque una alcoholemia penal pueda suponer una multa de mil euros, la huida supone desobediencia a la autoridad o conducir con un manifiesto desprecio a la seguridad vial puede agravar mucho la situación legal del infractor, dado que son cargos muy graves. Sobre todo porque, en algunos casos, ese comportamiento ha desembocado en peligrosas persecuciones por el centro de la ciudad, a veces incluso en sentido contrario. Desde diciembre, se han contabilizado tres casos de kamikazes que han implicado peligrosas persecuciones por el centro de la ciudad.

Los fugitivos son localizados en un 90% de los casos

“No entiendo por qué lo hacen”, comenta un agente. Como la mayoría de los accidentes que se registran en la ciudad son leves, muchas veces ni siquiera se requiere la presencia de la unidad de Atestados. Basta con un poco de buena voluntad entre las partes para firmar un acuerdo amistoso. Pero cuando el conductor al que le acaban de golpear en la defensa trasera se detiene y sale del vehículo, y el otro acelera, entonces empiezan los problemas. Para el fugitivo. “Lo primero que hace todo el mundo es tomar la matrícula”, recuerdan los agentes. 
Si no es el mismo afectado, entonces algún amable testigo recoge el número de la placa, haciendo la labor detectivesca de los agentes municipales algo muy sencillo. “Los localizamos en un 90% de los casos”, aseguran. 
Es más delicado si el sospechoso se da a la fuga delante de ellos. Entonces su obligación es perseguirlo, lo que puede resultar peligroso no solo para los implicados en la persecución, sino a terceros. “No nos gusta cruzarnos con el coche en mitad de la calzada porque puede provocar colisiones en los que resulte herida esa persona, así que detenerle resulta difícil”, asegura un agente. En todo caso, en las últimas persecuciones (alguna muy espectacular) que ha protagonizado el 092, ninguno consiguió despistar a las autoridades, aunque sí provocar varios destrozos a su paso. De momento, no se ha registrado ningún herido por esta causa. 

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