sábado 5/12/20

El Chuac atiende cada año a cerca de cuatrocientos pacientes por apnea del sueño

El Chuac atiende cada año a cerca de cuatrocientos pacientes aquejados de problemas relacionados con la apnea del sueño.

El Chuac atiende cada año a cerca de cuatrocientos pacientes aquejados de problemas relacionados con la apnea del sueño.
El cinco por ciento de los hombres y el uno por ciento de las mujeres de mediana edad padecen apnea del sueño, siendo el paciente tipo un hombre de mediana edad con sobrepeso y roncador.
Apnea es un término procedentes del griego que significa “sin respiración”. En medicina, explican desde el complejo hospitalario coruñés, es la parada de la respiración durante más de diez segundos. Las apneas durante el sueño son relativamente frecuentes, pero solo se consideran patológicas cuando superan el número de diez a la hora.
Los expertos del Chuac apuntan que en el noventa por ciento de los casos las apneas son obstructivas, que son las que se producen por el cierre de los tejidos de la faringolaringe y están acompañadas de ronquidos, habitualmente muy sonoros y alarmantes. Suelen darse en personas obesas debido a las alteraciones anatómicas del cuello.
En un porcentaje mucho menor que la obstructiva existe otro tipo de apnea, la central, provocada por la falta de impulso respiratorio generado por el sistema nervioso.

Ronquidos
El hospital destaca que es importante diferenciar los ronquidos simples del síndrome de apnea. La consecuencia de las apneas durante el sueño es la falta de entrada de aire en los pulmones y, como resultado, una
desoxigenación de la sangre. Debido a este trastorno el riesgo de hipertensión y problemas cardiovasculares en aquellas personas que padecen apnea del sueño es superior al de la media de la población. De igual modo, el ritmo normal del sueño se interrumpe, haciéndose muy fragmentado; por este motivo, el descanso nocturno es ineficaz y los pacientes acusan gran somnolencia a lo largo de su actividad diurna. Una de las consecuencias más peligrosas es la somnolencia al ejecutar trabajos de riesgo y conducir automóviles.
El Chuac explica que los estudios realizados permiten establecer el tratamiento más adecuado, el más frecuente: el denominado CPAP, por sus siglas en inglés (Continuos Positive Airway Presure), una máquina de uso nocturno que introduce aire a presión a través de la nariz, dilatando las vías aéreas colapsadas. Los expertos del centro médico herculino destacan que cuando la adaptación es buena el resultado es espectacular y el paciente vuelve a su actividad diaria recuperando la sensación de bienestar y desapareciendo la somnolencia durante el día. En la actualidad unos 250 coruñeses duermen con este tipo de ventilador.
Otros tratamientos más controvertidos son los apliques bucales y la cirugía, esta última indicada claramente cuando la obstrucción se debe a amígdalas hipertróficas o a problemas anatómicos de nariz.
Para evitar la apnea del sueño el Chuac recuerda la importancia de la prevención: cambiar el estilo de vida y adoptar buenos hábitos para el descanso nocturno, evitar el alcohol y reducir el peso. l

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