jueves 22/10/20

Un cartel y una dosis de sorna para reclamar el arreglo de una carretera

La perseverancia es la cualidad a la que se encomienda un usuario de una de las vías de la ciudad más deterioradas con la esperanza de que su reclamo reciba respuesta. Es la incorporación a Alfonso Molina desde la avenida de San Cristóbal la causa de sus desvelos.

El nuevo cartel que reclama una mejora en la vía es más grande y elaborado que el primero | javier alborés
El nuevo cartel que reclama una mejora en la vía es más grande y elaborado que el primero | javier alborés

La perseverancia es la cualidad a la que se encomienda un usuario de una de las vías de la ciudad más deterioradas con la esperanza de que su reclamo reciba respuesta. Es la incorporación a Alfonso Molina desde la avenida de San Cristóbal la causa de sus desvelos. Una curva pronunciada en la que el mal estado del asfalto hace de la circulación de los vehículos un traqueteo que puede llegar a ser peligroso.


Hace meses –es fácil imaginar que como último recurso–, el usuario colocó un cartel en los últimos metros de la vía. El mensaje, claro: “Ao final este tramo vou ter que asfaltalo eu”.


La pequeña madera blanca clavada al borde de la carretera soportó un invierno de lluvias y vientos hasta que las letras negras manuscritas perdieron el color, haciendo que los conductores tuvieran que esforzarse para leer la peculiar denuncia.
La solución para que la petición no cayese en saco roto es la insistencia. Un nuevo cartel, mejorado. Más grande y más elaborado –de cerca pueden apreciarse las guías para que el texto quede recto– y con idéntico mensaje dirigido a los responsables del mantenimiento de la carretera.


El deterioro de esta incorporación a Lavedra resulta aún más llamativo si se tiene en cuenta que en los últimos meses se han renovado tramos cercanos, como los enlaces de la avenida de entrada a la ciudad con la zona de Matogrande.


Ajena a las máquinas y el asfalto nuevo, la curva a través de la que los conductores procedentes de Elviña, el túnel de Eirís y el Barrio de las Flores acceden a Alfonso Molina sigue con un rosario de baches, huecos, piedras sueltas y hasta vegetación. Y con una original reclamación que el tiempo dirá si recibe la respuesta que merece.

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