sábado 26/9/20

El Ayuntamiento solo consiguió incorporar a los mercados a ocho nuevos placeros tras licitar 48 puestos libres

El Ayuntamiento solo logró colocar 14 de los 48 puestos sin ocupar de los mercados municipales que sacó a licitación en el primer semestre del año pasado. Los informes municipales revelan que del total de placeros

El mercado de Monte Alto es uno de los que más padece las bajas de placeros, pese a la futura rehabilitación | ánxela trillo
El mercado de Monte Alto es uno de los que más padece las bajas de placeros, pese a la futura rehabilitación | ánxela trillo

El Ayuntamiento solo logró colocar 14 de los 48 puestos sin ocupar de los mercados municipales que sacó a licitación en el primer semestre del año pasado. Los informes municipales revelan que del total de placeros, solo ocho se incorporarán como nuevos vendedores de las plazas. El Gobierno local declaró desiertos los procesos de la mayoría de los locales, algo que el sector vincula a la falta de una estrategia municipal para que los clientes regresen a hacer la compra a estas instalaciones tradicionales.

Hace alrededor de un año la Concejalía de Empleo y Economía Social, responsable del área de Mercados, lanzó un plan de contratación para intentar reactivar 48 (algunos eran dobles) de los espacios libres en los mercados municipales. Hace escasos días el perfil del contratante revelaba un resultado desolador. En total se han adjudicado 14 puestos, de los cuáles únicamente ocho pasarán a ser gestionados por personas ajenas a las plazas de abastos de la ciudad.


Los seis departamentos restantes se destinarán –o ya lo han hecho– a la ampliación de establecimientos ya en funcionamiento. El propio concejal Alberto Lema firmaba en estos días los informes que indican que muchas de las oportunidades de empleo se quedaron desiertas.

La mayoría de las concesiones se dieron en la plaza de Lugo, hubo un acceso a San Agustín y otro a Elviña, que solo contribuye a llenar un poco más la infraestructura que goza de mejor salud –a nivel de ocupación– en A Coruña en estos momentos. El menor atractivo fue el de San Agustín, Monte Alto y Ramón Cabanillas, una zona comercial ubicada en el barrio de Os Mallos.

Sin atractivos
El bajo porcentaje de éxito de la iniciativa municipal no se debe, dicen desde los propios mercados, a que hubiese peticiones de gente que no fue capaz de superar la criba previa.


Según aseguran “no hubo peticiones”. El sector reflexiona, a nivel general, sobre esta falta de interés de la ciudadanía por montar un negocio en una de estas infraestructuras aludiendo a que desde el Ayuntamiento se está haciendo “cero publicidad”.

Si el consumo ya había bajado con la crisis y las grandes superficies se llevaron a otra parte del público con calidad más baja pero precios más accesibles, el hecho de que no se realicen campañas que supongan un atractivo extra para que los compradores acudan a los mercados municipales también perjudica a los establecimientos existentes.
Al mismo tiempo hace que potenciales emprendedores decidan descartar implantarse en las plazas por la carencia de consumidores. Habrá que ver si las nuevas incorporaciones fraguan, dado que ya en el pasado, cuando la concejala del PP Luisa Cid lanzó un plan de empleo a través de esta vía, apenas hubo continuidad en los proyectos.
Al margen del futuro que depara a los empresarios, el sector se pregunta qué va a ocurrir con algunas plazas de abastos que parecen condenadas a la muerte. Es el caso, por ejemplo, de Monte Alto que tiene más puestos vacíos que ocupados. Pese a la intención del Gobierno local de rehabilitarlo, los cierres se van acumulando antes de las obras.

Reforma poco aprovechada
Destaca, especialmente, el caso de Ramón Cabanillas, en donde hay cuatro locales funcionando de los doce existentes. Y eso a pesar de que la instalación sufrió una profunda reforma que la convierte en la envidia de los demás mercados allá por 2011.


Pero los cierres no encontraron el relevo esperado. Ni siquiera en 2015, cuando el PP estrenó la primera solución de accesibilidad de A Coruña instalando un ascensor junto a la puerta.

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