• Domingo, 23 de Septiembre de 2018

El área de A Coruña concentra el mayor número de operadores de dron de la comunidad

En julio, la Policía Nacional propuso para sanción ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea a un sujeto que volaba su dron en las inmediaciones del aeropuerto de Vigo. El helicóptero de la Policía Nacional con base en el aeropuerto de Vigo

El área de A Coruña concentra el mayor número de operadores de dron de la comunidad
Un piloto de drones vuela su aparto en un campo del área | patricia g. fraga
Un piloto de drones vuela su aparto en un campo del área | patricia g. fraga

En julio, la Policía Nacional propuso para sanción ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea a un sujeto que volaba su dron en las inmediaciones del aeropuerto de Vigo. El helicóptero de la Policía Nacional con base en el aeropuerto de Vigo, con su tripulación al completo, regresaba a la citada base tras completar una misión en Ourense y tuvo que realizar maniobras evasivas en para evitar chocar con el dron. Este incidente se podría haber dado perfectamente en A Coruña, puesto que es la provincia es donde se concentra la mayor cantidad de operadores de dron de Galicia, 109, y la mayoría se localizan en el área metropolitana.
Además, en A Coruña, como en Vigo, la presencia de un aeropuerto complica las cosas. Existen rutas de aproximación conocidas como autopistas aéreas donde el tráfico está restringido, y volar un dron en zonas de Oleiros sería una temeridad. No puede hacerse a menos de ocho kilómetros del punto de referencia de cualquier aeropuerto o aeródromo y a menos de ocho kilómetros de los ejes de sus pistas y su prolongación hasta seis kilometros.
Un avión de pasajeros no tiene que temer de un aparato teledirigido cuando está en pleno vuelo, pero la toma de tierra es una maniobra delicada, y una pequeña aeronave de quince kilos estrellándose contra un motor cuando el avión se halla a trescientos metros del suelo puede provocar un desastre.
En A Coruña y su área puede haber cerca de 300 personas con licencia. 500, si se suma Ferrolterra. Pero no es necesario tener licencia para pilotar un dron, solo si se realiza profesional. Un aficionado puede comprar un aparato igual de potente que un profesional y pilotarlo sin más. Estas aeronaves teledirigidas pueden llegar a pesar hasta 25 kilos. Si se trata de un aparato con malas prestaciones puede ser incluso más peligroso: uno bueno regresa automáticamente a la última posición de GPS del telemando. Uno malo, sigue simplemente volando hasta chocar con algo.
Normativa
Anteriormente existía una legislación muy estricta sobre el uso de esas naves no tripuladas. Sin embargo, hace poco más de dos años la normativa se relajo para hacer más atractivo su uso comercial y civil. Eloy Míguez, de la empresa Xiroca, enumera algunas nromas como la de haber cumplido los 18 años, no elevar el aparato a más de 120 metros por encima del nivel del suelo y no volarlo sobre aglomeraciones de gente o cerca de edificios. “Siempre en terreno despejado”, apunta.
Las empresas que se dedican al uso de drones suelen cumplir toda la normativa. “Aunque es verdad que tienes que hacer mucho papeleo, pero ya estamos acostumbrados”, aclara. Hoy en día, la mayoría de las empresas que empleas estos aparatos los usan para la fotografía aérea, pero siempre dentro de otro campo, como puede ser la ingeniería, la arquitectura o la publicidad.
A pesar de que sigue existiendo como moda, la pervivencia de estos aparato se explica sobre todo porque cada vez se les descubren nuevas utilidades. Por ejemplo, equipados con cámaras termográficas, son muy útiles para examinar edificios y determinar si cumplen las normativas de eficiencia energética y dónde están los fallos. “Poco a poco han salido nuevas aplicaciones”.
La verdadera diferencia entre el profesional y el aficionado es que es mucho más fácil que este último desconozca la normativa. Pero el propio Míguez reconoce que las imprudencias se dan en ambos supuestos., como fotógrafos que sobrevolaban bodas para sacar instantáneas. l