Lunes 25.03.2019

Alcoa promete que dejará la planta operativa por si surge un comprador

El Ministerio de Industria le exige un aplazamiento del ERE de seis meses, que la multinacional no acepta por ahora

Casi mil personas participaron en la manifestación del martes frente al Ministerio de Industria | victor lerena
Casi mil personas participaron en la manifestación del martes frente al Ministerio de Industria | victor lerena

A cinco días de que el ERE de Alcoa se ejecute, toda la presión del Gobierno solo ha servido para arrancar a la multinacional la promesa de que mantendrá en condiciones tanto la factoría coruñesa como la de Avilés para que puedan ser atractivas para futuros compradores, de lo que dependerían 686 puestos de trabajo (369, en A Coruña). Es una de las peticiones que le hizo el Gobierno durante la reunión celebrada el martes y que se prolongó de noche. En cambio, desoyó la otra solicitud: prolongar el plazo del negociaciones del ERE seis meses más. 

Pero Alcoa insiste en que es necesario llegar a un acuerdo con los trabajadores, con cuyos representantes se iba a reunir ayer, en la mesa de negociación del ERE, reunión que fue aplazada de nuevo por la compañía, aduciendo que tenía un encuentro con el Ministerio de Trabajo. El martes otra cita reunión con representantes del Ministerio de Industria había sido la causa de que se suspendiera el encuentro con los miembros de los comités de empresa.

Maquinaria vital 
Mantener las máquinas encendidas es vital. El motivo es que el aluminio primario, que es el producto que fabrica la planta coruñesa, se obtiene básicamente introduciendo alúmina, un mineral, en unas cubas, para luego emplear gran cantidad de electricidad en convertirla en aluminio. Durante el proceso, metal se funde y se pone al rojo vivo, una masa líquida que nunca debe enfriarse en las cubas porque, de lo contrario, se convertiría en un bloque solido de metal. Volver a poner la maquinaria a punto tras una parada total supondría una inversión millonaria, puesto que no existiría una manera fácil de volver a ponerla en marcha y habría que sustituir las cubas. 

Por otro lado, el presidente del comité de empresa, Juan Carlos López Corbacho, había recordado que la empresa tendría que hacerse cargo de los altos costes medioambientales que supondría el apagado de la maquinaria, y que el asegura que serían millonarios, lo que podría explicar por qué el gigante del aluminio ha aceptado ceder en este punto con el Ministerio de Industria. 

De todo modos, es un paso adelante que Alcoa haya aceptado mantener en condiciones las series de electrólisis de las factorías para que se pudiera reiniciar la actividad en ellas si surge un inversor, aunque la multinacional insiste en que todo este tipo (el ERE comenzó el 17 de noviembre) no ha recibido ninguna oferta seria por las instalaciones a pesar de las gestiones de Industria. 

En el momento de presentar el ERE, Alcoa adujo que ambas plantas tienen problemas estructurales como su menor capacidad de producción, una tecnología menos eficiente y elevados costes fijos Estos problemas estructurales, unidos a factores externos de mercado, como la sobrecapacidad de producción de China, el elevado precio de las materias primas y el coste de la energía, han generado pérdidas significativas en estas plantas en los últimos dos años, según la empresa.

El conselleiro de Economía e Industria, Francisco Conde, calificó la reunión del martes de “decepcionante” pero reconoció que Alcoa “está evaluando a posibilidade de ampliar ese plazo”. Con todo, y a la espera de la respuesta de la empresa, ha insistido en que el Gobierno debe plantear “soluciones concretas” para que Alcoa pueda abrir ese plazo adicional.

Por su parte. el presidente del comité de empresa de Alcoa en A Coruña, Juan Carlos López Corbacho, no valoró las informaciones. “No tenemos nada encima de la mesa, no he hablado con la empresa desde el 27 de diciembre”. Quedan tres reuniones, y Corbacho denuncia que se hayan cancelado dos: “Es un proceso muy pautado y se acaba el tiempo”.

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