sábado 11.07.2020

A Coruña perdió el 30% de las tiendas de muebles por el parón inmobiliario

Cuatro años de crisis económica y escasa venta de pisos han bastado para desequilibrar el sector del mueble en la ciudad. Según la Federación Gallega de Vendedores de Muebles cada vez quedan menos empresas familiares dedicadas a este tipo de comercio –se pasó de más de veinte a siete– y la mayoría de las que resisten se han visto obligadas a reducir el personal. Culpa de este cambio la tiene la caída de hasta un “50% en la facturación”, que no tiene visos de remontar en los próximos meses.
muchos comercios han rebajado los precios u optado por ofrecer productos de peor calidad, pero mã¡s asequibles susy suã¡rez
muchos comercios han rebajado los precios u optado por ofrecer productos de peor calidad, pero mã¡s asequibles susy suã¡rez

La economía del ladrillo estalló para ir dejando un reguero de deudas y crisis particulares a numerosos empresarios. Las de constructoras, las pequeñas empresas auxiliares y las inmobiliarias son las que habitualmente salen a la luz, pero también el comercio de A Coruña se resiente de forma directa por el boom de la construcción. La Federación Gallega de Vendedores de Muebles estima que en la ciudad cerraron “el 30%” de las tiendas en los últimos cuatro años. Además, las que se mantienen lo hacen con menores ingresos por el cambio de hábitos del cliente.

Agromayor reconoce que los productos  que siguen teniendo compradores “son de menos calidad” que en el pasado

El negocio del mueble ya no es lo que era. Si hasta hace unos años los comerciantes vivían una época de esplendor gracias a las numerosas hipotecas que firmaban las entidades bancarias, desde el comienzo de la crisis económica el sector no ha hecho otra cosa que caer en picado. “Antes había muchísimas más, desde hace cuatro años hay un 50% menos de tiendas”, reconoce el presidente de la Federación Gallega de Vendedores de Muebles, Miguel Agromayor, que además preside la Federación de Comercio de A Coruña.

pocos negocios familiares

De la misma opinión es el presidente de la Federación de Autónomos de Galicia (Feaga), Francisco Javier Pérez Bello, que resalta que “si no se venden viviendas, tampoco lo hacen los muebles, las cocinas o los baños”. “Las mueblerías tradicionales están muy mal y si antes tenían una media de 10 o 15 empleados, ahora aguantan con el personal justo”, lamenta.

Según los cálculos de Agromayor, además de los grandes grupos –sin tener en cuenta al gigante Ikea–, “solo resisten unas seis o siete tiendas familiares cuando antes había más de veinte” y la mayoría se han visto obligadas “a despedir a gente” desde que el imperio inmobiliario se vino abajo.

“Si tenían una media de diez empleados ahora aguantan con lo justo”, dice Pérez

Y es que la crisis ha supuesto una caída “de un 50% en la facturación” tanto a nivel estatal como gallego, algo que también es equiparable al mercado local. Agromayor recalca que hay empresarios que quieren cerrar pero que el problema es que las mueblerías “non son como un comercio normal, es más difícil vender el estocaje”.

Más cuando los hábitos de los coruñeses han cambiado por completo a la hora de decorar sus viviendas. “Está claro que ahora se venden muebles de menos calidad, es muy difícil dar salida a muebles de salón de 3.000 y 4.000 euros como se hacía antes”, lamenta el representante de la Federación.

“Al cerrar no son un comercio normal, es difícil vender stock”, explica Agromayor

Pérez Bello resume fácilmente una crisis que no se debe únicamente a que no se vendan pisos sino a que tampoco se cambia el look de una casa como antes. “No hay dinero y no se renueva el mobiliario porque ya es difícil atender a los gastos corrientes como para comprar muebles”, zanja. A los que no ven como culpables de su bajón son a Ikea y a los centros comerciales porque sus públicos son distintos.

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