viernes 4/12/20

El 092 comenzó a multar este año el exceso de ruido en fiestas caseras

La crisis hace que muchas personas opten por disfrutar del fin de semana organizando una fiesta en casa, pero el exceso de ruido puede suponer un problema a la convivencia y, lo que es más, una infracción a la ordenanzas medioambientales. En el último año, los agentes de la Policía Local han comenzando a multar a los juerguistas más recalcitrantes, aquellos que ignoran las advertencias de las autoridades para que bajen el volumen. De momento, son más de 30 las denuncias que han sido tramitadas.

El exceso de ruido es considerado un problema de convivencia por la Policía Local javier alborés
El exceso de ruido es considerado un problema de convivencia por la Policía Local javier alborés

Este año que se acaba ha visto bastantes cambios en el modus operandi de la Policía Local, y uno de ellos es que, por primera vez, se han tramitado denuncias a ciudadanos que celebran fiestas en sus casas por generar demasiado ruido. Según se desprende de los informes policiales, más de 30 de estas denuncias  por infringir las ordenanzas medioambientales, en lo que consideran un esfuerzo para mejorar la convivencia de los vecinos, y en lo que algunos de los propios vecinos ven como un esfuerzo para mejorar la recaudación de las arcas municipales.
“Hay que tener en cuenta que nosotros acudimos cuando nos llama algún vecino, precisamente porque le molesta el ruido, y la primera vez nos limitamos a dar un aviso”, señala un agente. Sin embargo, también reconocen que la costumbre de celebrar una fiesta en la casa en vez de salir ha aumentado en A Coruña en los últimos tiempos. “Quizá sea por  la crisis, que la gente prefiere ahorrar dinero en vez de ir de copas por los locales”, apuntan fuentes municipales.
Pero la alternativa económica de la diversión doméstica puede   convertirse en una trampa mortal si el nivel de la música es demasiado elevado, puesto que la multa habitual supera los cien euros. La Policía Local acude de media una o dos veces a la semana a uno de estos saraos y por muy indeseable que sea su presencia, no basta con apagar la música y aguantar la respiración hasta que se vayan, como pudieron comprobar en un piso de Francisco Catoira a principios de este mes, cuando los agentes municipales se presentaron a las once y media de la noche y a pesar de llamar a la puerta e identificarse como representantes de la autoridad, no se les abrió.
  Al final, los policías se retiraron, aunque el propietario de la vivienda fue requerido para que identificara al causante de las molestias. De no hacerlo, sería denunciado él como infractor a la ordenanza municipal. “Antes ya existía este problema, la gente nos llamaba para quejarse de sus vecinos y nosotros les pedíamos que bajaran el volumen, y poco después volvían a empezar”, explican. Podían imponer denuncias, pero estas casi nunca se hacían efectivas (como muchas otras)  porque no existía una persona con competencias para su tramitación, competencia que  instruye el jefe de la Policía Local, José Antonio Brandariz.

presión económica
Desde la asociación profesional de la Policía Local, su presidente, Manuel Aceña, reconoció la mejora en la eficiencia de la tramitación de las infracciones que ha introducido Brandariz. “Es un jefe que quiere que sus agentes estén activos, que consigan resultados cuando patrullan”. Pero Aceña destacó que, al revés de lo que le gusta señalar al teniente de alcalde de Seguridad Ciudadana, Julio Flores, esto conlleva una mayor “presión económica” sobre la ciudadanía.
“Es obvio que si ahora se recaudan multas que antes no se cobraban, al ciudadano le va  a afectar el bolsillo”, señala Aceña. El propio Flores declaró que en un año el número de multas cobradas pasó del 36% al 46%. n

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