Miño rememora la inauguración del monumento a “O Bó” en 1981

El acto se celebró ayer en la plaza de Ponte do Porco, en las inmediaciones del parque infantil
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El rastro de Fernán Pérez de Andrade “O Bó” es ostensible en casi cualquier aldea de las comarcas de Betanzos y O Eume, pero no siempre se encuentra una introducción a la obra o a los motivos que impulsaron al caballero a su construcción, aunque este no es el caso de Miño, que en 1981 instaló una escultura en memoria de “O Bó” a la que, cuarenta años después, incorporan la explicación a una historia cuando menos curiosa en la que convergen Ponte dp Porco, Fernán Pérez de Andrade, la Real Academia Galega de Belas Artes y Cayetana de Alba.


El núcleo y el mecenas medieval por razones evidentes; la institución académica por ser, en 1963, la impulsora del monumento a un “mariñán ejemplar, gran protector de las artes y las letras”, y Cayetana de Alba por ser su estancia en Galicia el momento elegido para su inauguración, aunque la cancelación de la visita por parte de la Casa de Alba la acabó retrasando hasta 1981.


La escultura acabó olvidada en un almacén hasta que, transcurrido más de un decenio, en 1978 dos vecinos de Ponte do Porco, Emilio y Charo, la recuperaron en un taller de Teo, cerca de Santiago de Compostela, y se pusieron en contacto con la Academia de Belas Artes y el Ayuntamiento de Miño para organizar un nuevo acto e instalarla en una explanada del recién construido puente sobre el Lambre. El de 1981.


Este cuadragésimo aniversario contó con la asistencia de numerosos vecinos y las intervenciones del alcalde de Miño, Manuel Vázquez Faraldo, el secretario de la Academia Galega de Belas Artes, Felipe-Senén López Gómez; el cronista oficial de Miño, José Raimundo Núñez Lendoiro; la escultora y conservadora de la Academia Galega de Belas Artes, Soledad Penalta; el teniente de alcalde de Pontedeume, José Simoes Couceiro; el alcalde de Paderne, César Longo; el académico de la Sección de Artes da Imaxe, Xurxo Lobato; y representantes de la Asociación Río Lambre.


Felipe-Senén López destacó la importancia de este tipo de iniciativas, “é de agradecer que se faga memoria, porque a memoria é, ao fin e ao cabo, a nosa historia, e serve para reivindicar aquilo que somos”. José Raimundo Núñez Lendoiro narró parte de la historia del monumento y remarcó que “recorrer con Fernán Pérez de Andrade a pie o a caballo el recorrido en el Camino Inglés significa, por lo tanto, viajar por el mundo, acabar en Ponte do Porco”.

Miño rememora la inauguración del monumento a “O Bó” en 1981