Somos muy animales y muy malas personas

hemos sabido que un vecino de Milladoiro se fue a vivir a Santiago y dejó abandonada “meses” a su perra en el piso que ocupaba. Para hacer tal salvajada hay que ser muy, muy, muy mala persona. ¿Hay algo más cruel que dejar morir un ser vivo de hambre y sed? No es algo inmediato que dure un segundo, son muchos días de largo sufrimiento. El que tenga perro sabrá que, a pesar de todo, si el animalito viese entrar por la puerta a la mala bestia que le hizo eso, se la comería a lametadas, porque ellos son así, generosos en amor a sus amos por ruines que sean. El salvaje en cuestión, además de sádico, también debe de ser imbécil hasta el infinito, porque ¿de verdad pensaba que el asunto no iba a trascender? ¿No quieres a la perra? Regálala, déjala en una protectora o incluso sacrifícala, que siempre será mejor que condenarla a una muerte innecesariamente dolorosa y cruel. Tendría que probar de su propia medicina. 

Somos muy animales y muy malas personas

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