Pobres extraterrestres

imagínense una expedición de extraterrestres llegando a la ciudad para espiarnos y todo eso que hacen los extraterrestres. Si llegan en barco, no hay ningún problema, porque o los guía el ídem, que para eso está, o van a pie hasta donde les pete. Ahora imaginemos que llegan en coche por Alfonso Molina y quieren ir a la Torre de Hércules. Miran el mapa y tiran “palante”. Si no dominan bien el terrícola coruñano van listos, porque ya se han metido por la Marina y el Parrote y les van a cascar una multa gorda. Si lo dominan, peor todavía, porque leerán el cartelito de prohibido el paso y querrán dar la vuelta. Ya, ¿y por dónde se meten? ¿Por el unicarril que nos han dejado y que queda a contramano, por el paseocarril que es el que pilla de frente cuando sales de la rotondilla o por el bicicarril por el que no suele haber bicis…? Y como quieran ir al Teatro Colón  a embeberse de nuestra cultura, que no se les ocurra parar para que bajen los ancianos del Congreso Estelar, porque montan una caravana que llega a Marte mismo. Casi mejor que no vengan, que se van a liar.

Pobres extraterrestres

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