Ese extraño fenómeno

Una jornada calurosa en A Coruña | aec

A ver, que por aquí no estamos acostumbrados a según qué fenómenos y luego llegan los disgustos. Si cuando usted sale a la calle estos días le ciega una luz intensa sepa que es el sol, responsable también de esa sensación como de picorcito en la piel. Un par de recomendaciones al respecto: cúbrase los ojos y use crema protectora. Y si la sensación de que le sube la temperatura corporal no le desanima y decide quedarse al aire libre, hidrátese y busque la sombra en las horas centrales del día. En una terracita, por ejemplo, y así hace un dos por uno. Además de contribuir a la recuperación del sector hostelero, que tampoco viene mal. Una vez que tenga cubiertas las necesidades básicas para evitar un golpe de calor, ya puede lanzarse a esa sana afición que es la queja por las condiciones meteorológicas. Hable de la asfixia, de la ropa pegada al cuerpo y de la falta de energía, que a buen seguro encontrará quien se sume a sus desvelos. Y no se preocupe, que volverán las nubes y los termómetros regresarán a sus valores habituales y podrá quejarse del mal verano.

Ese extraño fenómeno

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