Un combustible manchado con la sangre de ucranianos

Putin, rodeado de banderas | aec

Los rusos son muy suyos. Antes del inicio de las sanciones contra el país por la guerra de Ucrania, la popularidad de Putin andaba por sus cotas más bajas. Occidente impuso sus sanciones y, de golpe, el nacionalismo afloró en el país y Putin cuenta ahora con un respaldo que ronda el 80%. Por eso no hay que pensar en que Rusia tenga en sus planes buscar un acuerdo con Ucrania. Ni tan siquiera que el supuesto bloqueo energético que cada vez cobra más fuerza como posible represalia vaya a ser capaz de hacer que cambie de actitud. Putin sabe muy bien que los combustibles son un producto escaso y que si Occidente deja de comprar, hay una larga lista de países deseando que sus despensas energéticas se llenen, aunque sea de ese petróleo y ese gas manchados con la sangre de los ucranianos.

Un combustible manchado con la sangre de ucranianos

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