Un afortunado resto de sentido común

Una enfermera atiende a un ingresado | EFE

Afortunadamente, al Congreso le queda sentido común –o miedo, que nos vale igual– suficiente como para rechazar la propuesta de que se elimine de forma inmediata el uso obligatorio de las mascarillas en interiores. A los iluminados que hablan de no imponer restricciones a las libertades individuales habría que recomendarles una visita a la zona covid de cualquier hospital. Sin mascarilla, por supuesto. Y ya que están allí, que ayuden a cambiar las bombonas de oxígeno de los enfermos en observación y, si son capaces, que lleven la cuenta de los que ingresan cada hora.

Un afortunado resto de sentido común

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