domingo 25.08.2019

Reportaje | Un hombre-árbol que interactúa con las aves y sorprende al vecindario

El artista Samuel Castro ha colocado en la parroquia cambresa de San Lorenzo una de sus últimas esculturas, una estatua de más de cinco metros ideada también como comedero de pájaros

El artista posa junto a su obra, ubicada en San Lorenzo | mónica arcay
El artista posa junto a su obra, ubicada en San Lorenzo | mónica arcay

Desde hace unos días, los vecinos de San Lorenzo (Cambre) y los conductores que pasan por la parroquia están sorprendidos por la presencia de una estatua gigante recubierta de corteza de eucalipto, una forma humanoide de más de cinco metros de la que pocos saben su significado.

La pieza ha sido elaborada por Samuel Castro, artista y doctor en Bellas Artes que ha vivido a caballo entre esta localidad cambresa y Pontevedra, y pretende simular un hombre-árbol que se integra con el paisaje e “interactúa con las aves, sirviéndoles también de comedero”, dice el autor, quien elaboró la obra tras recibir una subvención del Ayuntamiento de A Coruña para arte emergente. A esa ciudad se trasladará próximamente, a falta de saber una ubicación definitiva.


“La escultura se halla, provisionalmente, en San Lorenzo, pero fue creada para estar en un ambiente urbano y que dialogue con los pájaros. Es lo opuesto a un espantapájaros, pretende atraerlos porque, aunque las aves de ciudad están mal vistas, son indicativo de calidad ambiental”, comenta Castro, quien pretende estudiar a través de sus esculturas cómo el paso del tiempo incide sobre los materiales.

El autor recuerda que “lo que se intenta en las ciudades del mundo es integrar la vegetación en los espacios urbanos, algo que en Galicia sucede con facilidad”. Eso buscó con su hombre-árbol, que tiene un esqueleto de hierro –diseñado por el artista y ejecutado por Diego Quintela– y unas “costillas” de madera que se han recubierto con corteza de eucalipto. “Es más ligera de lo que parece y está hecha, salvo en su estructura, de desechos del bosque”, apunta Samuel, quien reconoce que la obra “ha creado misterio” y ya ha visto a más de un conductor “frenar y quedarse pasmado” estos días al ver aparecer a la criatura de 5,70 metros al borde del camino.

Diferentes significados
“El arte, a diferencia de la ciencia o de un teorema, tiene muchos significados posibles y esta escultura lo demuestra, porque más allá de saber lo que significa, te impacta de primeras y, más tarde, se descubre que tiene diferentes lecturas”, manifiesta el autor, quien destaca el carácter irónico de la pieza, ya que las estatuas de personajes históricos que se encuentran en las ciudades “suelen servir para que los pájaros defequen en ellas, mientras que esta estatua es exactamente para eso, lo ideal sería verla cubierta de aves”.

Por último, la obra funcionará como base de otro proyecto, un trabajo audiovisual de Yosune Duo que narrará esa interacción buscada entre el arte urbano y la naturaleza del lugar.

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