sábado 16/1/21

Aprender a respetar la tierra a través de un huerto ecológico

La Concejalía de Relaciones con la Comunidad Educativa programó los meses de marzo, abril y mayo una actividad de horticultura ecológica para escolares de Primaria, donde plantaron cerca de una treintena de productos y aprendieron a cuidar el entorno

Alumnos de Primaria plantaron diversas hortalizas en el Aula da Natureza Muíño Vello | yago garcía-garabal
Alumnos de Primaria plantaron diversas hortalizas en el Aula da Natureza Muíño Vello | yago garcía-garabal

El Ayuntamiento arteixán, a través de la Concejalía de Relaciones con la Comunidad Educativa, organizó durante los meses de marzo, abril y mayo un curso de horticultura ecológica para escolares de Primaria donde los pequeños aprendieron la importancia de cuidar la tierra, el medio ambiente y los animales.


Yago García-Garabal, uno de los primeros alumnos del curso municipal de agricultura ecológica y responsable del blog Sensaciones Gastronómicas, fue el encargado de impartir las clases a niños de entre 7 y 11 años, un público, dice, “excepcional”. “Me encanta trabajar con ellos porque son esponjas y les encanta mancharse las manos. Se lo toman como un juego y acabaron cogiéndome cariño, algo que me emocionó”, dice el agricultor.

Cerca de treinta productos
Algunos de los participantes ya habían ayudado a sus padres o abuelos con sus huertos, pero otros no tenían ni idea. Juntos, con la ayuda de su “profe”, han creado cuatro bancales en el Aula da Natureza Muíño Vello con cerca de treinta productos como puerro, apio, zanahoria, cebolla, berenjena, pimiento celta, italiano y morrón, tomate cherry, kumato y en rama, brócoli, coliflor, repollo, lombarda, judía, escarola, canónigos, rúcula, lechuga, espinaca y acelga, además de plantas aromáticas.
“Hicimos unas etiquetas para cada hortaliza y uno de los juegos fue que cada niño buscaba dónde estaba ubicada. Así aprenden a identificar cada producto. Lo que más les gusta es ver crecer lo que plantan, aunque por la época en esta edición solo pudieron llevarse a casa lechugas”.


García-Garabal asegura que estaría “encantado” de realizar esta actividad todo el año e incluso extenderla a públicos de otras edades y capacidades, como mayores o personas con diversidad funcional. Considera que la horticultura “es una terapia increíble” que podría ayudar a la población de edad a mantenerse activa y entretenida, sacando partido a la tierra y compartiendo su sabiduría con vecinos de otras generaciones.


El impulsor de la actividad también quiere agradecer a los jóvenes que frecuentan la zona del Muíño Vello su respeto al huerto. “Cuando empezamos vi por allí a chicos charlando, escuchando música, rapeando... y les expliqué lo que estábamos haciendo, pidiéndoles que nos lo cuidasen. Se portaron muy bien y al terminar el curso les di las gracias. Creo que por las buenas se puede conseguir transmitir valores a los más pequeños”, dice Yago García.

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