Los vecinos de la Ciudad Vieja proponen tres soluciones al tráfico

Dos personas pasean ayer por la Ciudad Vieja rodeados de vehículos | quintana

Han pasado ya ocho años desde el inicio de la peatonalización de la Ciudad Vieja. Sin embargo, después de tres gobiernos municipales de distinto color y la restricción de acceso a vehículos sin un distintivo específico, los vecinos no terminan de considerar la zona libre de coches, sino más bien todo lo contrario. En un escrito que remitirá en los próximos días a María Pita, con razón a la Mesa de Movilidad, la asociación de vecinos muestra su preocupación por la situación del tráfico rodado y propone soluciones para regularizarlo. Éstas pasan por el impulso del control de cámaras de acceso, la depuración del estado de vehículos autorizados para entrar y la solicitud de presencia policial para denunciar aquellos incumplen la normativa.


Según el presidente de la asociación, Leonardo Méndez, el desprecio por la normativa es una constante entre quienes todavía acceden con su coche hasta las entrañas del barrio histórico. “Es continuo el tráfico de vehículos que no tienen tarjeta, la gente obvia las señalas instaladas de prohibido circular e incluso pueden verse muchos coches de reparto fuera de horario”, lamenta el dirigente. Es precisamente ese acceso indiscriminado el que conecta con la reivindicación de unas cámaras cuya eficacia viene demostrada por los propios datos de multas. “La alcaldesa anunció en febrero que se habían adquirido ocho cámaras de accesos, así que consideramos que deben instalarse ya, porque serían disuasorias, igual que en La Marina”, recuerda Méndez, que apunta a los cuatro puntos de entrada –Capitanía, la calle de Isabel López Gandalla, la Maestranza y la calle de Nuestra Señora del Rosario– como lugares estratégicos.


El censo de vehículos

No solamente los coches que vienen de fuera violan la normativa vigente respecto al tráfico en la Ciudad Vieja, sino que desde la asociación vecinal se han detectado deficiencias en el censo de licencias. El principal problema, asegura, radica en la concesión de nuevos permisos sin revisar el ajuste a las normas de los ya concedidos anteriormente. “Desde que se hizo el listado, se procedió a la peatonalización, desde una base de datos con residentes en la Ciudad Vieja o que tenía su garaje aquí, pero entendemos que igual que ese listado ha crecido hay gente que se ha marchado y mantiene esa autorización”, explica Méndez.


“Cuando hablamos de depurar, entendemos que habría que hacer un nuevo listado para acreditar que seguimos residiendo”, prosigue.


La tercera medida, sin la que las dos anteriores podrían ser totalmente efectivas, pasa por una mayor presencia policial en la zona, así como una señalización que informe, por ejemplo, a los turistas despistados. Mientras, la Ciudad Vieja, aseguran sus vecinos, estará lejos de lo deseado: “No se está disfrutando de la peatonalización”.

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