La Valedora do Pobo admite las denuncias de los vecinos del Orzán

La calle Sol es una de las afectadas por el ruido nocturno | PEDRO PUIG

La Valedora do Pobo admitió a trámite dos nuevas denuncias de los vecinos del Orzán, en las que acusan al Ayuntamiento herculino de dejación de funciones al no garantizar el descanso nocturno de los vecinos de la zona. En esa zona, en ubicaciones como la calle Cordelería y otras aledañas, es habitual que en las noches de los fines de semana se concentren una gran cantidad de jóvenes consumiendo alcohol en la vía pública y poniendo música a volumen muy elevado en altavoces portátiles, algo que denuncian constantemente los vecinos sin obtener ninguna solución.


“Si llamas a la Policía, te dicen que irán cuando puedan. Y como son muy pocos efectivos, generalmente no aparecen nunca. Y en las pocas ocasiones en que lo hacen, llegan demasiado tarde, cuando ya el ruido ha finalizado, varias horas después de las llamadas”, lamenta José Luis Méndez, de la asociación de vecinos de la zona.


En su denuncia, los vecinos presentaron a la Valedora do Pobo diferentes pruebas, como facturas de teléfono en las que se reflejan numerosas llamadas a la Policía Local sin que eso se traduzca en actuaciones, así como vídeos en los que se demuestra la veracidad de los hechos.


La principal prueba que aportan y que resulta, a su juicio, “irrefutable”, son los datos de los sonorómetros instalados en la zona por el propio Ayuntamiento, que confirman el elevado nivel de ruido. “Es increíble, porque hemos llegado a un punto en el que el Ayuntamiento no hace caso ni de sus propios datos”, alega Méndez.


Aunque la denuncia ha sido admitida, los vecinos son conscientes de que el problema no se va a solucionar de manera inmediata. “Al Ayuntamiento se le tenía que caer la cara de vergüenza, porque se demuestra que saben que hay un problema y no hacen nada por resolverlo. Parece que tenemos que asumir que, por el hecho de vivir en esta zona, tenemos que soportar esta situación”, afirma el portavoz vecinal.


Méndez denuncia también los problema de salud que genera el no poder dormir por estos ruidos. 


“Muchos vecinos tienen ansiedad y hay niños que no pueden ir al colegio después de no haber podido dormir”, asegura.

La Valedora do Pobo admite las denuncias de los vecinos del Orzán

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