Un taller donde lo más importante es mantener viva la llama del aprendizaje

Uno de los grupos del curso de alfabetización

La sociedad ha avanzado en las últimas décadas y no todo el mundo ha podido o sabido surfear la ola de las nuevas tecnologías y el ritmo frenético de la vida. Es el caso de muchos mayores que no pudieron estudiar o acudieron a la escuela muy pocos años por tener que ponerse a trabajar desde la infancia, pero también de jóvenes en riesgo de exclusión que no dominan las competencias clave y mucho menos los smartphones.

La situación se ha agravado con requisitos modernos como los de tener que hacer todo tipo de operaciones bancarias desde cajeros o de forma telemática, poseer un correo electrónico o hacerse ver en redes sociales para obtener un trabajo, por ejemplo.

El Ágora, que celebra ahora sus diez años de vida, siempre ha tenido entre sus objetivos la alfabetización de los ciudadanos y proporcionar un acceso universal a la cultura. “Se trata de mejorar las competencias básicas de la población en una sociedad cambiante donde las posibilidades de ocio se han multiplicado. Queremos que todos puedan acceder a ellas, que nadie se quede atrás por no haber tenido una enseñanza reglada”, explica Cristina Ameijeiras, directora de la biblioteca del Ágora.

Así, desde hace unos ocho años mantienen abiertos los cursos de alfabetización para adultos, donde los usuarios aprenden o repasan sus lecciones de escritura, lectura y aritmética. Casi una decena de voluntarios –muchos profesores jubilados– les ayudan, dice Amejeiras, a “ser independientes y llevar una vida cotidiana como la de cualquiera, sin limitaciones”.


Recomendado a familiares


“El día que vengo aquí soy feliz, quiero aprender y saber más cada día”, dice Dosinda, una de las alumnas, mientras que Adela, que acude con su hija, reconoce que gracias al taller ha aprendido a sumar y restar, y ya se lo ha recomendado a otros familiares.

Actualmente son 40 personas las que participan en esta actividad, que ha notado un descenso en la asistencia debido a la pandemia. “Es importante que los mayores socialicen y paralelamente al curso de alfabetización siempre les proponemos otras actividades como conciertos, ‘roteiros’ o visitas a museos. La pandemia nos ha afectado a todos y a ellos, mucho más, hay que cuidarlos”, comenta Maru Cardiel, bibliotecaria y responsable del programa.

El primer paso para acudir a estos talleres, dice Cardiel, es “reconocer que hay carencias y tener ganas de aprender cosas todo el rato”: “En el grupo de mayores solo hay mujeres. Se sienten parte de un grupo, se llevan muy bien y quedan a tomar un café al salir de aquí. Crean comunidad y los voluntarios hacen una labor maravillosa con ellas”, indica.

Alfredo es uno de esos voluntarios y está “encantado de colaborar”. “Estoy jubilado, vengo de la empresa privada y me lo paso muy bien con ellas, estoy aquí para ayudarlas en lo que pueda”, comenta el “profe”. 

Un taller donde lo más importante es mantener viva la llama del aprendizaje

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