Sustraen los catalizadores de cinco furgonetas aparcadas en Pocomaco

La empresa OneFurgo fue una de las afectadas | patricia g. fraga

El polígono de Pccomaco fue ayer el escenario de un insólito robo: cinco catalizadores desaparecieron de las furgonetas estacionadas en el exterior de diferentes parcelas del polígono. Fueron tres los negocios afectados, Guttrans, HL y OneFurgo. Nadie se dio cuenta de lo que había pasado hasta que se descubrió los catalizadores sueltos en los bajos de dos furgonetas. Entonces se revisó el resto de los vehículos y, a medida que se corría la voz, se iban encontrando más vehículos afectados.


Desde la asociación de empresarios del polígono, su gerente, Alfredo Candales, reconoce su sorpresa por lo ocurrido. “Somos unos de los pocos polígonos que tienen un servicio de seguridad, pero los vigilantes no vieron nada”, explica. De todos modos, algo debió inquietar a los ladrones, puesto que abandonaron dos de los catalizadores y se dieron a la fuga, pero desde la asociación ignoran qué pudo haber sido.


De momento, Candales ha solicitado a la empresa que gestiona la seguridad del polígono, Prosegur, que redacte un informe sobre el incidente que, como señala él, es muy insólito: “Somos un polígono muy tranquilo. En los seis años que llevo aquí es la primera vez que nos pasa”. Candales recomendó la denuncia a los afectados, en todo caso.


Elementos valiosas

El último robo grave que tuvo lugar en Pocomaco fue en enero de 2019: unos individuos hicieron un butrón en el techo de una nave que se dedicaba a la venta de ropa interior, penetraron en las oficinas y se hicieron con el dinero que se guardaba en la caja fuerte, unos 40.000 euros. En cambio, el robo de catalizadores es un delito muy diferente. Esta pieza se encuentra en los bajos del vehículo y modifica la química los gases que emite el tubo escape para reducir las emisiones nocivas y es la pieza más codiciada porque está lleno de metales muy valiosos, como el platino, el paladio, y el rodio.


Sustituir el catalizador puede rondar entre 300 y 500 euros, dependiendo del modelo, sobre todo los que llevan motor diésel. Dependiendo de la póliza y la compañía el seguro cobra el 80% de lo robado, pero no todo. Y aunque el coche puede funcionar sin él, su falta le resta potencia, incrementa el mantenimiento, la emisión de gases y produce averías, sin contar el impacto que causa en el medio ambiente.

Sustraen los catalizadores de cinco furgonetas aparcadas en Pocomaco

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