El problema del chabolismo en A Coruña está a una sola persona de desaparecer

Foto: Quintana

Algún día (el cuándo es una incógnita) el último poblador de la Conservera Celta abandonará el núcleo chabolista situado en A Pasaxe. De momento, no ha sido posible convencerle para que se marche, aunque se le han ofrecido facilidades para alquilar seis pisos. El Ayuntamiento espera impaciente su marcha, no solo porque el aspecto social, sino porque le permitirá anunciar un hito histórico: la desaparición del último poblado chabolista coruñés, puesto que los otros dos núcleos irregulares, As Rañas y O Camapanario, en O Portiño, no son considerados chabolistas por la Concejalía de Bienestar Social.

Su responsable, Yoya Neira, lo señaló recientemente: “Como asentamiento chabolistas, en sentido estricto, solo queda la Conservera Celta”. En cuanto a los otros dos núcleos, para Neira, “As Rañas tiene unas características diferentes: forma parte de una serie de viviendas (28) de ladrillo con agua, luz, cuarto de baño y una serie de cuestiones, por lo que no entraría dentro de lo que se denomina infravivienda”. Además, apuntó la edil, es un núcleo habitacional que forma parte de un asentamiento sobre suelo de carácter privado.

El Equipo de Atención Social (EAS) del centro cívico de Elviña es el que trabaja con las familias de As Rañas (de etnia gitana) en “todo lo que es apoyo, seguimiento e intervención social como cualquier otra familia”. Lógicamente, durante la pandemia, se reforzaron aspectos como las tareas escolares o los hábitos higiénicos-sanitarios “porque tiene unas características especiales, pero no es Conservera Celta II”.



Construcción irregular


En cuanto a O Campanio, también la concejala del área destaca sus “características distintas” pero admite que allí si que existen chabolas. Neira se pregunta: “¿Puede haber infraviviendas de núcleos familiares que se reconstituyen fundamentalmente porque son niños que se hacen jóvenes y quieren seguir viviendo en ese entorno?”. Y la respuesta de la propia edil parece ser positiva, aunque no explícita: “Se trabaja con ellos exactamente igual que con cualquier familia que requiera apoyo y ayuda”.

Una diferencia entre O Portiño y la Conservera Celta es que en la primera existe un centro cívico, un equipamiento de carácter municipal. “A través de los servicios sociales se hace un trabajo de intervención importantísimo con los menores para lo que es el refuerzo educativo, control del absentismo (uno de los principales problemas, dado que en las comunidades gitanas no se aprecia la formación tanto como se debería, lo que es un problema a al hora de conseguir acceder a puestos de trabajo cualificados), y el control de las propias familias”.

Es más, según las propias trabajadores sociales, los residentes de O Portiño se consideran un barrio más de la ciudad. “Allí se hicieron una serie de intervenciones en la etapa anterior (la de la Marea Atlántica) en edificios y mejoras de vivienda. Cualquier parecido de As Rañas y O Portiño con Conservera Celta, quien lo plantea, no conoce los asentamientos”. Por otro lado, en As Rañas existe el problema añadido de las drogas, puesto que se sabe que se trafica en una o dos casas. Las autoridades ya realizaron una detención por ese motivo



Aniversario de Penamoa


El miércoles se cumplirán diez años de la desaparición del más importante núcleo chabolista de la ciudad, donde llegaron a habitar cerca de 500 personas, y que se conocía como el supermercado de la droga del Noroeste. La construcción de la Tercera Rond, cuyo trazado pasaba justo por en medio del poblado, urgió al Ayuntamiento a eliminar un problema que se había enquistado durante décadas: 64 familias se adscribieron al Plan Especial de Penamoa diseñado por el gobierno socialista de Javier Losada.

Fue una labor que comenzó cinco años antes, y que, aunque el Gobierno socialista de entonces consideró un éxito, fue muy criticada por ámbitos cercanos. El sociólogo Santiago Avión, antiguo responsable territorial de Secretariado Gitano (la fundación que se encargó del realojo de la población gitana), reconoció un año después que “entre 2007 y 2010 no existió ningún procedimiento efectivo de educación familiar” a pesar de la construcción de “módulos de reeducación” en el propio poblado y que tampoco se hizo un seguimiento de los realojados.

No todas las familias consiguieron hacerse independientes, y siguen necesitando asistencia social. Y ya algunos pobladores de A Pasaxe han admitido dudas similares sobre su futuro. 

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