Peligra el abastecimiento tras caer las capturas de pescado a un 10%

Los puestos de pescado de la plaza de Lugo, ayer | patricia g. fraga

El efecto combinado de la subida de carburantes y de huelga del sector de transportes está arrastrando también al de la pesca, que vive momentos de auténtica angustia. El presidente de la Lonja, Juan Carlos Corrás, advirtió ayer que “la situación catastrófica, estamos empezando a destruir pescado, y no hay visos de solución”. A medida que la flota se queda sin combustible, las capturas van disminuyendo, ya se sitúan entre un 5% y un 10%.


En los mercados tradicionales, como el de la plaza de Lugo, aún era posible encontrar ayer pescado fresco a un precio razonable. El problema es que A Coruña ya no puede abastecer a otras ciudades. No sin los grandes camiones que salen cada mañana temprano de Oza y que ahora se encuentran con los piquetes de los transportistas. La huelga, que fue convocada por una plataforma a nivel nacional en la medianoche del domingo al lunes, tiene un seguimiento desigual “Sabemos que en otras partes de España se está produciendo pescado, pero aquí no –confirma un preocupado Corrás– y no sabemos por qué tenemos más problemas”.


El pescado fresco llega a los mercados locales a través de pequeñas furgonetas blancas que estacionan en el exterior de la lonja, pero el problema es el producto que va a los mercados centrales. Ante esta situación, se trata de ganar tiempo como se pueda. Algunos barcos de altura están demorando su entrada en el puerto, pero eso no es una solución. Tampoco se puede meter el producto en congeladores, porque es necesario transportar e pesado en camión.


Coyuntura inédita

Es por eso que algunas empresas ya están entregando el producto al gestor autorizado en el puerto para que lo destruya. Para Corrás, la situación es desesperada, y lo peor es que el sector no puede hacer nada “somos rehenes y esclavos de la situación”. Por la lonja pasa cada mes pescado por valor de entre un millón y medio a dos millones de euros a la semana, y las estimaciones que maneja apuntan a que apenas sobrepasará los 200.000. “Nunca había pasado algo semejante, ni siquiera durante 2008”, asegura.


Corrás recuerda que la próxima semana se inicia la temporada de la caballa, así que la solución se demora hasta final de mes, las pérdidas se multiplicarán. El mar tiene sus propios ritmos que no entienden de los tiempos de los despachos, y exigen una solución a largo plazo.


Pero incluso si el Gobierno central activara medidas de forma inmediata, es posible que el sector pesquero no vuelva a ser el mismo: en los últimos años no ha dejado de recibir fuertes golpes, como la crisis de 2018 o la pandemia, y algunos barcos no han vuelto a faenar después de aquello. Si esto volviera a ocurrir, comprometería el futuro de una de las industrias más tradicionales de la ciudad.

Peligra el abastecimiento tras caer las capturas de pescado a un 10%

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