El obispado de Astorga y una trifulca tras alojar a seis soldados

Puerta de San Miguel y del Embarcadero

Continúa la serie de Curiosidades Coruñesas, que con esta ya suma catorce entregas y recoge algunos de los episodios más llamativos del ayuntamiento coruñés.


Acuerdos del Concejo (obispado de Astorga)

En el Ayuntamiento, a 21 de septiembre de 1728, José Lorenzo de Castro dijo: “Que habiendo escrito el Ilustrísimo Señor José Bermúdez Mandía, damos cuenta de su elección para el obispado de Astorga y de la confirmación que su Majestad le ha hecho. Hasta ahora no se le ha respondido por los motivos que la ciudad tiene presentes y para que se haga con la atención que merece, la ciudad servirá acordar lo que convenga, conferenciado y consultado, teniendo presente que él es su primer hijo de esta ciudad, que ha obtenido tal principal dignidad, por esto debe ser muy particular la expresión, como también la que por si merece”.


Acordó se le responda, significándole la suma complacencia con que ha celebrado esta ciudad su elección y que José Lorenzo, en nombre de esta ciudad, “pase a la ciudad de Santiago a felicitarle, llevando para su asistencia un portero, un ministro y para los gastos de ida y vuelta y estancia, Martín Andrés Escudero, entregará a cuenta de los efectos propios del nuevo impuesto de carnes con reemplazo a propios para que pague a dicho José Lorenzo de Castro seiscientos reales de vellón, los cuales con testimonio de este acuerdo, que sirva a la libranza y recibo del dicho José Lorenzo, tomada la razón para que la contaduría de esta ciudad se le harán buenos a dicho Martín Andrés Escudero en la cuenta que diera de los expresados efectos. Así lo acordaron y firmaron”.


En este ayuntamiento Pedro Pardo da cuenta a la ciudad, como la noche antecedente, habiendo ido a buscar alojamiento para seis soldados. Ha dado boleta en casa de Pedro de Mesa, que tiene tienda pública y posada, el cual vive junto a la fuente de San Andrés, y habiendo él que da cuenta, hoy entre las nueve y diez, salido de misa de la ermita de San Andrés.


Junto a la fuente del mismo nombre llegó dicho Mesa, diciendo que tenía que remover dicha boleta, porque no debía alojarlos. Al que le respondió no tenía acepción conforme de la última orden de su Majestad.


Al tiempo de llegar la mujer del dicho (Mesa) colérica, que estaban diferentes soldados y otras muchas personas, después de aplicar palabras indecorosas, sin que hiciese cuenta leerlas, se fue andando a su casa y ella amparada en su marido y a los referidos levantó dos cantos de piedra tirando con ellos al que da cuenta, lo que pone en noticia de la ciudad para que se sirva tomar la providencia conveniente sobre todo.


Visto por la ciudad respecto no es tolerable el exceso referido porque es justo contener a los que se propasan y faltan al pacto debido y cumpliendo de las órdenes de los caballeros diputados que proceden con la autoridad y jurisdicción económica y gubernativa se sirva pasar a recibir la necesaria información a este caso referido y pasan al castigo correspondiente de la mujer de dicho Pedro de Mesa por el arrojo, y a este por haberla protegido y no haberla reprendido como debía, de suerte que quede satisfecha la causa pública y firmaron.


En La Coruña siempre ha habido mujeres con mucho carácter, el de esta no es menor al que pudo haber tenido Mayor Fernández Pita o Inés de Ben en su tiempo y en otras condiciones, si fuere así como lo demuestra este acuerdo a Mayor Fernández, la hubiesen acusado también por su modo de proceder, pero si hubiese sido en el caso contrario a esta mujer también la hubiesen nombrado por heroína, fuere del modo que fuese, la mujer coruñesa nos demuestra un gran carácter en su manera de actuar.


Los despidos de las obras de fortificación

Habiéndose experimentado a 1 de febrero de 1729 que siendo despedidos de las obras de las fortificaciones de esta plaza algunos trabajadores por inútiles en virtud de licencias del ingeniero director Francisco Montaigú, quien solo tiene facultad para dar semejantes licencias y no otro según lo resuelto por su Majestad, los jueces y ayuntamientos los han hecho preso y sacado algunos bienes y maravedíes injustamente, tolerando al mismo tiempo que sin permiso han desertado de las referidas obras. Por estos inconvenientes tan perjudiciales al Real servicio y demás, graban a los pobres.


Prevendrá, ordene circular a todas las jurisdicciones de su provincia no molesten ni perturben a los que de las referidas obras de fortificación se retirasen a sus casas con permiso y licencia por escrito del Ingeniero director, sin que necesiten otra, pues los trabajadores despedidos hubieren de ser reemplazados.


Se les prevendrá a las justicias por el Intendente o por el Comisario de Guerra, interventor de las obras y que asimismo prendan y remitan luego a esta plaza todos aquellos que desertaren del trabajo sin llevar la expresada licencia por escrito, con apercibimiento de que serán gravemente castigados los jueces y ayuntamientos que así no lo cumplieren y del recibo de esta y su ejecución me dará aviso.


Son las curiosidades observadas en los diversos libros de actas, que nos cuentan su historia para saber un poco más del pasado.

El obispado de Astorga y una trifulca tras alojar a seis soldados

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