Una nueva ruta por los lavaderos de A Coruña

Imagen del lavadero de Montes en el año 1960

Siguiendo la ruta de los lavaderos habidos en las barriadas de A Coruña, se reanuda la ruta en A Falperra. Una infraestructura cuyo origen se remonta a finales del año 1912, cuando el arquitecto municipal Ricardo Boán proyecta la creación de un lavadero en el barrio de Santa Lucía, el cual estaría en un punto situado entre dicho barrio y el Puente de Monelos, siendo dotado de agua de la traída suministrada al Ayuntamiento por la denominada Sociedad de Aguas de La Coruña.


En un primer momento se elige un solar en las inmediaciones de la antigua capilla de Santa Lucía, junto al Camino Nuevo, según el informe emitido por Santiago Casares en 1913. Pero el arquitecto informa desfavorablemente aquella ubicación y hace el comentario de trasladarlo a la Travesía de Vera, ahora Mariscal Pardo de Cela, aunque también envía otro informe para que se construya en el solar existente en la calle Falperra frente a las casas situadas entre los números 46 a 56 y en donde principia la calle Sinforiano López, al existir en aquel punto una explana de 20 por 20 metros y situada al mismo rasante de la calle.


Un año después, en 1914, se proyecta la construcción del lavadero público en el terreno situado en la calle de la Falperra. Juan Castro Mosquera como dueño del dicho terreno para emplazarlo, ofrece al Ayuntamiento el que precisase lindante con la calle de la Falperra en unos 80 metros lineales, a partir de la casa señalada con el número 41 hacia la parte alta de dicha vía, siendo entonces levantado un plano de la ubicación por el arquitecto municipal Pedro R. Mariño el 18 de diciembre del mismo año, con frente a la calle de la Falperra y espalda al patio de la Fábrica de Cerillas de Zaragüeta, necesitando una extensión de 628 metros cuadrados, de los cuales 68,75 serían incorporados a la vía pública de la Falperra por exigencias de alineaciones.


Demora

Las obras se llevarán a efecto después del año 1915 y la subasta tiene lugar, el 15 de noviembre de dicho año en el Ayuntamiento, bajo la presidencia del alcalde Manuel María Puga y Pardo, siendo rematada la puja en Antonio Amado Sánchez, como la más ventajosa, liquidándose la obra el 18 de octubre de 1917 y concluyendo en el 21 de febrero.


Pese a la certificación del finiquito municipal, el constructor no acabaría de cobrar la misma hasta bien entrado el año 1921.


Otro lavadero coruñés es el de Montes, en el extinto Ayuntamiento de Santa María de Oza. En este caso, en 1912 se reconocen los terrenos para reponer esta fuente, habilitando para ello una nueva arqueta al haber variado el cauce del manantial que le surtía el agua y levantar un pilón para el lavado de las ropas y sustituir así el que había hasta ese momento, siendo el encargado de hacer el estudio Ricardo Boan, arquitecto municipal del Ayuntamiento de la Coruña.


El de Corgo está también en Santa María de Oza. La documentación existente señala que en 1913 se llevará a cabo el proyecto de las obras de mejora de la fuente del Corgo y por consiguiente las de su lavadero, situado frente a la misma, aunque estas se limitan a la colocación de un grifo para economizar el agua sobrante y la colocación de un encachado hidráulico en el andén que rodea dicha fuente y cuyas obras se harán un año más tarde.


Cauce

En cuanto al de Corrales de Monelos, se proyecta construir en 1918 entre el perímetro de Monelos-Caballeros-Molinos-Cubela. La intención, según se indica, es utilizar, siempre que sea posible, los márgenes del río de Monelos, que bien pudiese ser este de los Corrales o el situado en los Molinos, aunque no existen referencias a éste último.


Moura-la Silva, en San Cristóbal das Viñas en el camino de Carballo. En 1918 se lleva a cabo el proyecto de construir un lavadero público en el lugar de la Moura en la carretera de Coruña a Finisterre, de modo que el 3 de mayo de dicho año, el ingeniero municipal José de Pontes, levanta el plano del lugar donde se debía ubicar dicho lavadero, quedando la fuente situada hacia el centro del mismo, de donde éste recogería las aguas para tal función del lavado de la ropa, y en 1919 se levantan nuevos planos, esta vez por mano del ingeniero Eduardo Vila.


En ambos casos con favorable dictamen del proyecto de la comisión de obras, el lavadero existente hoy en día arruinado, nada tiene que ver con aquellos interesantes proyectos. Es decir, el que pervive malamente en aquel paraje completamente abandonado, es un lavadero que se levanta en un terreno que el Ayuntamiento adquiere en el lugar conocido como Fonte, en la Moura.


Común

El proyecto realizado por el arquitecto municipal Antonio Tenreiro, correspondía a un tipo de lavadero común que se levantarían en los lugares periféricos donde se necesitase y cuyos planos datan de cctubre de 1931.


En el pleno municipal de a Crouña celebrado al efecto, se trata de levantar un lavadero público en el luhar de La Moura, al contar el consistorio con el terreno apropiado para ello y solicitaba de la comisión de Obras municipales que gestionase con los propietarios de los terrenos enclavados en la Coiramia, Santa Margarita, Monelos, la Gaiteira y Mesoiro, la venta de los mismos para la instalación en ellos de lavaderos públicos.

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