María José Ferreño: “Somos una herramienta para los profesores pero no nos quieren; son muy corporativistas”

María José Ferreño, presidenta de los Ampas de A Coruña | pedro puig

Presidenta de la Asociación Provincial de Ampas de A Coruña

 

María José Ferreño (Betanzos, 1968) es la nueva representante de los padres de los centros educativos de la provincia de A Coruña. Una regla de oro de la Federación Provincial de Ampas de Centro Públicos es tener hijos, para haber vivido o estar viviendo en primera persona el día a día de los centros. Vicepresidenta en la anterior junta, ha dado el paso al frente para asumir la dirección en el que debería ser el primer curso completo libre de pandemia. Para ello, intentará aportar su experiencia, además, como responsable durante muchos años del AMPA del CPI Cruz do Sar de Bergondo.

 

¿Qué bagaje realiza del curso que ha finalizado? 
Empezó como todos, con un montón de problemas en lo que respecta a la falta de profesorado. Con la pandemia se multiplicaron las aulas, pero ahora mismo no se está haciendo. Hablamos de clases masificadas y con un ratio muy alto, no queremos tantos niños en las clases.

¿Qué solución plantean? 
Hace falta ampliar el profesorado, se necesitan más profesores.

 

Se dice que el Ampa es el terror del profesor...
Cuando tienes hijos te das cuenta de que el colegio solamente te llama cuando el niño hace algo malo. Siempre nos están llamando por cosas malas, y cuando aparecemos es para reivindicar algo. Somos una herramienta para ellos, pero a veces no nos quieren, porque son muy corporativistas..  

 

¿Cuánto ayudan sus asociaciones a solucionar problemas?
Cuando los padres necesitan algo, van a la dirección del centro y no se soluciona. Pueden ser, por ejemplo, obras que se requieran. Nosotros pedimos cita con el jefe territorial en A Coruña, en los Ministerios. Los Ampas no sabemos cosas a nivel jurídico, pero hacemos el acompañamiento con el fin de solucionar o mediar, aunque este año no nos contestaron, ni siquiera a través del correo electrónico.  

 

¿Cuál es su relación con la Consellería de Educación de la Xunta de Galicia? 
Es buena, pero cuando tienes que pedir no escuchan. No han escuchado las reivindicaciones que les planteamos durante el curso pasado.
 

Es decir, la suya es principalmente una labor de vigilancia...
Mandamos encuestas a las asociaciones y sacamos la problemática que existe. Son más de doscientas asociaciones que cuando hay un problema acuden a nosotros. Hay muchas, por ejemplo, que llevan comedores.

 

¿Cómo valoran la situación de los comedores escolares?
Están funcionando, pero a costa del trabajo de personas voluntarias. La gente piensa que cobramos, pero no. Somos totalmente voluntarios. Las Ampas contratan una empresa para que venga un cátering, que nunca es igual. No llevamos ningún comedor, pero asesoramos a los que lo hacen.

 

El padre tiende a darle siempre la razón al hijo en situaciones de conflicto...
Hace tiempo venías a casa con un problema del colegio y aquello tenía autoridad. Hay padres que no consideran al profesor autoridad, y nosotros debemos fomentar que el alumno sí lo considere así. No puede pensar que un profesor es un igual.

 

¿Cuáles son sus objetivos de cara al próximo curso?
Algo que tenemos siempre en mente y que nos va a costar años es un mayor reconocimiento de nuestra labor. Hacemos madrugadores, comedores, campamentos... Y no se nos reconoce. Gracias a nosotros se consiguió la jornada única. Los profesores por la tarde se van a casa, y hacemos actividades extraescolares.  

 

¿Dónde se sitúan en el debate entre la pública y la privada?
En una pública de calidad.

 

En verano, los colegios descansan, pero los niños no...
Tenemos un montón de actividades, incluido un convenio con el Ayuntamiento de A Coruña para un campamento con 2.500 niños y 200 monitores.

María José Ferreño: “Somos una herramienta para los profesores pero no nos quieren; son muy corporativistas”

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