Infraestructuras que se fueron adaptando a los nuevos tiempos de la ciudad

La Medusa del puerto está a la espera de saber qué se hará con sus instalaciones | Quintana

El futuro de la Medusa del puerto coruñés vuelve a poner sobre la mesa la adaptación de infraestructuras de la ciudad a nuevos y diversos usos. Y no son pocos los espacios que han cambiado con el tiempo en la ciudad, aunque de muy diverso calado y tamaño.


Ejemplos hay muchos, como la Fábrica de Tabacos, abierta hace más de dos siglos y que hace un lustro se reconvirtió en sede judicial, como parte de la Audiencia Provincial de A Coruña.


No muy lejos, enfrente a la antigua planta, se encuentra lo que hoy es la sede del sindicato UGT, que en su 

bajo acogió antaño la Casa del Socorro.


Las ideas en torno a la Medusa también contemplan su traslado a otro lugar, algo que ya ocurrió con otras infraestructuras, como la antigua Terraza de los jardines de Méndez Núñez, hoy en el municipio sadenses.


En los propios jardines hay más ejemplos de movimientos, como el Palco de la Música, cuya posición original no era la que tiene hoy en día. Pero también cambios de uso, como el de la Atalaya, que en su día albergó una biblioteca infantil; o el Kiosco Alfonso, lugar de encuentro, e incluso cine, antes de su reconversión en los 80 a sala de exposiciones.


Más cambios

Los antiguos cines de la ciudad también han sido objeto de reformas y cambios de uso, como el París, hasta ahora tienda de ropa y futuro establecimiento hostelero. O el Avenida, futura nueva sede de Abanca.

Reconversiones también sufren espacios marítimos, como los astilleros de Oza, que buscan ser una nueva base náutica o las naves de Batería que hoy acogen la exposición de Peter Lindbergh. A ellos se podrían unir en el futuro el global de los terrenos portuarios interiores, una vez se desafecten por completo y se traslade la actividad a punta Langosteira.


Hay cambios que han sido mucho más llamativos por su pérdida, como la iglesia del Sagrado Corazón, en Fonseca. Lo que en su día fue un templo como tal, tuvo que ser derruido a finales del pasado siglo alegando fallas estructurales. La iglesia se mantiene en el mismo lugar, pero ahora integrada en un moderno edificio de viviendas, más integrado con las nuevas edificaciones, pero que nada tiene que ver con la construcción original.


Uno de los cambios más recientes es la restauración del edificio del Banco Pastor, adaptando espacios estrictamente bancarios, como cámaras, en lugares de reunión y cafetería.


Menos drásticos serán otros cambios, como el de la Casa Veeduría, antiguo emplazamiento del Gobierno militar, que se reconvertirá en edificio de uso social. Como el número 9 de la plaza de Ourense, que pasará de ser un edificio común de viviendas a una residencia sociosanitaria.


Tampoco fueron cambios tan drásticos los sometidos en las casas de los Casares y de Pardo Bazán, hoy convertidas en museos sobre sus figuras.


Sí que se adaptaron espacios más grandes, como el monte de San Pedro, transicionando lo que fue una instalación bélica a una turística y de recreo.

Infraestructuras que se fueron adaptando a los nuevos tiempos de la ciudad

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