Hace 25 años: Nube de cemento sobre Os Castros y el Helimer, el "concorde" del rescate

El periódico del 22 de julio de 1997 abría con el Plan de Ordenación que "legalizará" Los Cantones y la nube de 100 kilos de cemento que invadió Os Castros desde los silos de "Cosmos". 

 

Escape de cemento en el Puerto en 1997
El escape de cemento en el Puerto dejó los coches cubiertos de polvo/Gago

Un escape de cien kilos de cemento contamina Os Castros

Un tornillo flojo provocó la salida al aire de cien kilos de cemento en polvo y ceniza de carbón que inundaron buena parte de la avenida del Ejército y sus inmediaciones. No se salvaron del baño blanco ni los viandantes que en la mañana de ayer transitaban por la zona ni los vehículos. El incidente se produjo cuando se estaban realizando los trabajos de descarga en la empresa "Cementos Cosmos", junto a la terminal de Renfe del puerto coruñés, al pasar el cemento desde el vagón cisterna al silo de almacenamiento. Los viandantes bañados por la nube sufrieron problemas respiratorios y la Asociación de Vecinos "Oza" de A Gaiteira-Os Castros aseguran que el incidente ha colmado el vaso de la paciencia vecinal. "Isto acontece pola falta de medidas do Porto, que non leva correctamente os controles, igual que o Concello".

Incendio en la fábrica de gaseosas 1997
Incendio en la fábrica de gaseosas/Gago

La zona de la fábrica de gaseosas registró el cuarto incendio este año

El fuego arrasó una vivienda en ruinas del callejón de los Cristales, en las inmediaciones de la antigua fábrica de gaseosas. En los últimos meses, los bomberos utilizaron 6.000 litros de agua para sofocar las llamas de un nuevo incendio registrado en esta zona. En los últimos meses atendieron incidentes similares en una nave y una casa cercana y todo lleva a pensar que se trata de fuegos provocados con el fin de obligar a desalojar estos inmuebles, algunos ocupados por asociales. 

 

Simulacro en el Helimer Galicia 1997
Simulacro en el Helimer Galicia/Pedro Puig

Helimer-Galicia, un "concorde" al rescate

En la base de Helimer-Galicia, un modesto hangar al que apenas llega la agitación del aeropuerto, reina una calma engañosa. Bastan treinta minutos si la alerta salta de madrugada para que los cinco hombers que integran la tripulación del helicóptero abandonen su casa, se despabilen el sueño interrumpido y se lancen al rescate millas mar adentro. El equipo, integrado por el comandante, un piloto, un mecánico y dos rescatadores, atesora muchas horas de vuelo contra-reloj, algunos momentos amargos y un talante que no doblegan ni vientos de 120 kilómetros por hora. 

 

 

 

 

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