La Festa dos Porcos retomó una tradición centenaria para los barrios de Labañou y San Roque de Afuera

La Plaza de la Tolerancia fue la sede única de las celebraciones, con Xurxo Souto como pregonero | patricia g. fraga

Si hay un barrio en A Coruña con sentido de pertenencia ese es el de Labañou, o el matrimonio que tanto a nivel asociativo como vecinal forma con San Roque de Afuera. En la tradición conjunta de ambos enraíza la Festa dos Porcos, que ayer celebró en la Plaza de la Tolerancia la segunda edición del siglo XXI. En realidad existen documentados actos al respecto desde 1919. La ubicación, la hora y el día convirtieron el acto en una suerte de previo del partido de las 18.00 horas en Riazor, algo que elevó una ya de por sí notable afluencia de vecinos.

Al filo de las dos de la tarde, cuando la Plaza de la Tolerancia ya se había convertido en campamento base tanto para gente de Labañou como para todo aquel que, con camiseta blanquiazul por bandera, decidió calentar para el partido del Depor con la sesión vermú a cargo de Os Juanpiños. La cantina de la Asociación Veciñal de Labañou, San Roque de Afuera, Rosales y Zona Escolar dispensó cervezas, empanada y bollos preñaos al ritmo del más de moda de los locales de la zona de marcha del puerto.




La Festa dos Porcos retomó una tradición centenaria para los barrios de Labañou y San Roque de Afuera






Pero nadie mejor para ilustrar sobre historia de A Coruña y sus barrios que Xurxo Souto, maestro de ceremonias y pregonero a medio camino entre el showman y el profesor de historia herculina. Como si de sus tiempos de frontman de Os Diplomáticos de Monte Alto se tratase, micrófono en mano y apelando a un canto común inició su discurso con un “¡Que medre o San Roque!”. Acto seguido, buceó en la historia de Festa dos Porcos y recordó que, de haber tenido continuidad en el tiempo, la presente se trataría de la “centésimoterceira” edición. Souto recordó que el nombre hace referencia a la zona popularmente conocida como las Cuchiqueiras.

El momento bravú, conectado con la famosa “Oda ó futbolín”, llegó cuando Souto, enfundado en la camiseta del Sin Querer, felicitó al club modesto más antiguo de la ciudad por su inminente centenario. El polifacético artista invitó a subir al improvisado escenario a Carlos Vidal, presidente del Sin Querer, y juntos improvisaron el himno y emplazaron a la verbena centenaria que tendrá lugar en agosto. La foliada de Son de Aquí y Pablo Balseiro echaron el cierre a última hora. 

La Festa dos Porcos retomó una tradición centenaria para los barrios de Labañou y San Roque de Afuera

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