Denuncian un incremento de los enganches ilegales de luz en A Coruña

Imagen de un contador manipulado

El fraude eléctrico es el término oficial para referirse a los arreglos que hacen okupas y otros individuos para engancharse ilegalmente a la red eléctrica sin pagar el servicio. Según Naturgy, UFD, su distribuidora eléctrica, ha detectado 9.100 casos en la provincia, sobre todo en A Coruña, Arteixo, Carballo y Oleiros. Es más: las conexiones fraudulentas a la red de UFD crecieron un 28% entre 2008 y 2013, tras la irrupción de la crisis económica, y desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020, esta práctica ha aumentado un 7,5%, un ritmo aún más elevado que en periodo citado.

Técnicamente, no es una pérdida para la empresa, puesto que, según la regulación vigente, asumen el resto de los clientes a través de su factura

. Otro motivo de preocupación para los vecinos es que estas instalaciones chapuceras pueden provocar incendios así que no solo ponen en riesgo a la persona que las realiza, como a las que conviven con ella y a sus vecinos. Eso sin contar con que estos empalmes afectan al servicio que reciben, provocando apagones o bajones de tensión en el suministro eléctrico.



55 EUROS

de más tiene que pagar cada cliente gallego por la luz al año debido a estas prácticas



Desde hace un tiempo, la compañía está inmersa en un plan para detectar y desconectar conexiones fraudulentas y manipulaciones de contadores en la comunidad, y especialmente en el área coruñesa. Asimismo, el fraude eléctrico representa un quebranto económico para el sistema en general, sin que s vea afectada la compañía, ya que el coste de la energía defraudada recae en el conjunto de los usuarios, según la regulación vigente. La repercusión de este fraude en Galicia representa más de 93 millones de euros al año, lo que supone una media de 55 euros anuales por cada cliente que sí cumple con sus obligaciones de pago de la energía que consumen.




A ritmo creciente


Las conexiones fraudulentas a la red de UFD crecieron un 28% entre 2008 y 2013, tras la irrupción de la crisis económica, y desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020, esta práctica ha aumentado un 7,5%, un ritmo aún más elevado que en dicho período, quizá estimulado por el alto precio de la energía, que no ha dejado de subir en los últimos meses hasta niveles históricos.

En algunos casos, se ha descubierto que el empalme es una manera de conseguir energía extra para cultivar marihuana, práctica que precisa potentes lámparas solares para hacer crecer bajo techo las plantas. Pero en la mayor parte de los casos se trata de okupas u otros individuos marginales que se apropian de una vivienda y que son tan mañosos que también llegan a veces a conectar el agua.


La manipulación irregular de las instalaciones eléctricas constituye un delito recogido en el artículo 255 del Código Penal. La legislación establece que las empresas distribuidoras tienen la función de detectar y poner en conocimiento de las autoridades y los clientes las situaciones de fraude en la red y en los equipos de medida, y las habilita a interrumpir el suministro cuando detecten situaciones anómalas. 

Denuncian un incremento de los enganches ilegales de luz en A Coruña

Te puede interesar