Los comerciantes y vecinos de la Sagrada Familia se quedan sin voz

Imagen del Centro Social de la Sagrada Familia, donde está la sede de su asociación vecinaol | javier alborés

El “de la Sagrada de toda la vida”  que tradicionalmente acuñaba una de las mayores expresiones de coruñesismo posible podría aplicarse a los únicos que realmente velan y están al pie del cañón de los intereses del barrio. Lo malo es que no se atisba relevo generacional y el hecho de que nadie dé un paso al frente podría dejar huérfana de representación a una de las más antiguas asociaciones vecinales y de comerciantes de la ciudad: La Asociación de Vecinos y Comerciantes Paternidad-Sagrada Familia.


Ese es el sentir de la histórica dirigente Noemí Ferreiro, quien a sus 70 años no se ve con fuerzas ni ganas de seguir adelante. “No nos reunimos desde hace tiempo, vamos a dejar la Asociación y es una pena, porque queríamos que la cogiese alguien antes de disolverla”, lamenta.

 


Una colección de alcaldes  


Pocos tienen la opción hablar con más autoridad sobre lo que pasa en los pasillos de María Pita. Ferreiro es una versión local de la británica Isabel II. Si una sufrió desde Hitler a Trump, pasando por Thatcher o Johnson, la otra ha tratado a Vázquez, Losada, Negreira, Ferreiro y Rey. “Me he llevado bien con todos, y todos se han portado bien, no podemos tener queja en absoluto de este gobierno ni de nadie”, reconoce. No obstante, la socialista parece que será la última regidora a la que transmita las inquietudes de la Sagrada Familia, he incluso a renunciado a cualquier tipo de ayuda. “No nos marcamos ningún tipo de plazo, pero es que ya no hacemos nada, no queremos subvenciones ni se le está cobrando a los socios”, confiesa.

 

“No queremos subvenciones ni se le está cobrando a los socios”, dice la todavía presidenta, Noemí Ferreiro


No pueden ser más claros ni los motivos del paulatino agotamiento ni el mensaje a las futuras generaciones, aquellas que deben seguir haciendo barrio. “A los vecinos más jóvenes les decimos que se animen a coger la Asociación, porque es una pena que se acabe así, es algo que hace mucho por los barrios y que provoca que nos ayuden”, recuerda. “Nosotros somos mayores y somos pocos, y la mayoría o están enfermos tienen negocios; yo tengo a mis nietos”, añade sobre los motivos de la decisión.


Noemí Ferreiro invita a los interesados a dirigirse a la asociación y promete servir de guía y asesorar en los primeros pasos, aunque se muestra escéptica respecto a la aparición de alternativas. Y es que todavía se mantiene activa, más allá de la asociación que oficialmente preside, sobre el día a día y las necesidades de la Sagrada Familia. " Está activo el plan de limpieza de pintadas y se está arreglando el jardín de la iglesia, mientras que a la piscina se le están haciendo las mejoras que se puede", finaliza un mito de las reivindicaciones vecinales. l

Los comerciantes y vecinos de la Sagrada Familia se quedan sin voz

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