O Castrillón y Os Mallos tienen tanta vigilancia del 092 como el centro

Agentes municipales, en una intervención en Os Mallos | quintana
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Hace tres meses, el concejal de Seguridad Ciudadana, Juan Ignacio Borrego, presentó en Os Mallos la Policía Comunitaria, en un intento por mantener una comunicación más directa con los representantes vecinales sobre los problemas de inseguridad de los barrios, para poder reaccionar más rápidamente ante cualquier necesidad de presencia policial. Como O Castrillón y Os Mallos sufren problemas relacionados con el narcotráfico y la ocupación de viviendas abandonadas, el resultado es que, a día de hoy, hay tanta presencia del 092 como en el centro, el lugar más patrullado de la ciudad habitualmente.


Los propios vecinos reconocen que estos días se pueden ver más coches patrullando sus calles, aunque eso no significa que estén satisfechos. Lo que realmente les gustaría es verles patrullar a pie, de forma similar a la Policía de Barrio durante la época del PP. Sin embargo, los propios gentes municipales señalan que esa forma de trabajar no se hace en ninguna ciudad, porque es ineficiente. Actualmente, la ciudad cuenta con cerca de 350 agentes en el Cuerpo municipal.


En un solo día hay tres turnos, así que se necesitan tres agentes para cubrir un lugar durante toda una jornada. “Los policías somos mucho más caros que antes, así que hay que optimizar la hora y el lugar donde están”, explican.


De punta a punta

Hay que tener en cuenta, además, el problema que suponen las distancias a la hora de recorrer todo un barrio de punta a punta. En el caso de O Castrillón, el problema está localizado en torno a las viviendas ruinosas de Casanova de Eirís, pero en el caso de Os Mallos, existen casas okupas que están separadas entre sí por varias manzanas.


“Se nos pide que bajemos del coche de vez en cuando, pero la mayor parte del tiempo nos desplazamos en coche”, apunta un agente. Los barrios son grandes, sobre todo los periféricos, y si recibieran una llamada a pie, podrían tardar hasta un cuarto de hora en desplazarse.


No solo eso: dentro del coche se encuentra gran parte del equipo que pueden llegar a necesitar. Por ejemplo, los escudos antidisturbios para inmovilizar a un sospechosos violento. Además, la presencia del vehículo es intimidante. “Si los delincuentes lo ven, saben que podemos meterlos dentro. Es como una prisión móvil”, señalan desde el 092.

O Castrillón y Os Mallos tienen tanta vigilancia del 092 como el centro